divendres, 22 de maig del 2015

PODEMOS CATALUÑA: ¿SECUESTRO POR ENTRISMO? (I de II)




El mayor problema de «PODEMOS» en Cataluña no es la improvisación de candidaturas que hubieran debido realizarse bajo unas mínimos requisitos de implantación orgánica previa en el territorio, algo que también les ocurre en el resto de España y que afecta igualmente a C’s, aunque en otro sentido. Tampoco, aunque algo más, el perfil bajo acreditado por sus dirigentes catalanes. No, el gran reto de «PODEMOS» en Cataluña, el mayor peligro que afronta ahora mismo esta formación es, en la mejor tradición trotskista, el entrismo por parte del independentismo radical, que puede acabar desdibujando su discurso en torno a este tema, y vampirizarlo hasta el punto de relegarlo a mera anécdota entre las miasmas de las CUP y la izquierda oficial catalana que abreva en los corrales nacional/independentistas. Las acusaciones de lerrouxismo por un lado, y el entrismo decidido a combatirlo poniendo el hecho nacional por delante, por el otro, convergen en un proyecto destinado a neutralizar un discurso federalista y superador que, como no podía ser de otra manera, es el peor enemigo del nacionalismo catalán, en cuyo universo sólo encaja una España excluyente que justifique la necesidad de la inevitable secesión.

En principio, la decisión de no presentarse con sus siglas a las elecciones municipales fue un acierto. «PODEMOS» se constituyó, como mínimo después de su puesta de largo en las elecciones europeas de ahora hace un año, como una marca con votos y al alza, pero sin estructura para metabolizarlos en tan procelosos océanos como los de unas elecciones municipales. Estaban en condiciones de afrontar unas elecciones autonómicas y, por supuesto, unas generales, pero no unas municipales. La renuncia a participar en ellas me pareció, pues, una opción táctica de inteligencia política poco habitual.

El problema, en mi opinión, es que la renuncia fue a participar directamente con su marca, pero no que los círculos, asambleas, células, colectivos o como se le llame, que iban surgiendo de «PODEMOS» en los distintos territorios, renunciaran a participar también bajo otras coberturas electorales. Este ha sido, creo yo, el gran error, sobre todo en el caso de Cataluña, dado el particular enrarecimiento de su atmósfera política. También han tenido problemas en Madrid, aunque allí, al estar más arraigados, también en el tiempo, lo han sabido reconducir con algo más de tino. No así en el caso de Cataluña. Porque aquí, el discurso de «PODEMOS», se mire como se mire, choca frontalmente con el independentismo, y ello no sólo porque pueda arrebatarle amplios sectores de independentistas sobrevenidos, sino también porque en el plano teórico del discurso político, para el independentismo «PODEMOS» es su mayor enemigo.

Porque el hecho es que, al no haber aquí elecciones autonómicas,  sólo municipales, los distintos grupúsculos que deberían haber constituido la base –y la semilla- de «PODEMOS» en Cataluña, se han integrado en candidaturas de «unidad» en las que han quedado diluidos como formación, con discursos demasiado frecuentemente contradictorios con el que, al menos, parecía el discurso oficial podemista con respecto a la llamada cuestión nacional catalana; ello con el añadido que, a la vez que abducidos en los más variopintas candidaturas, tal abducción contribuye a la vez a aupar candidatos y formaciones cuyo discurso es claramente independentista. Y ello no sólo genera confusión, sino que hipoteca el futuro de «PODEMOS» en Cataluña y amenaza convertirlo en subsidiario de ICV o las CUP, adscritas al independentismo más descerebrado, cuando no hace mucho las encuestas le auguraban ser la primera o segunda fuerza más votada en unas generales, y la segunda o tercera en unas autonómicas.

Hay muchos casos que podría citar, pero vayamos al que, quizás sin ser el más grave, es ello no obstante el más emblemático y significativo: Barcelona. En la capital catalana, «PODEMOS», aunque aquí no participe con las CUP, como en otras localidades, sí lo hace con ICV-EUA, donde, muy especialmente en las primeras siglas, anida la izquierda oficial independentista y empesebrada, amén de otras formaciones ideológicamente heteróclitas. Es decir, una candidatura de la izquierda «nacional» a la izquierda del PSC.

La número uno y candidata a la alcaldía de Barcelona por esta coalición –Barcelona en Comú, Guanyem Barcelona-, es ni más ni menos que la ínclita Ada Colau. Para muestra, un botón. La señora Ada Colau proclama que no es nacionalista ni independentista, pero a continuación afirma que en el referéndum/barbacoa del 9-N votó Sí-Sí. ¿Se puede entender esto?
Vaya por delante que me parece tan respetable un sí-sí, como un sí-no, un no-no y hasta, si lo hubo, un no-sí (aunque sea un atentado contra la lógica). Pero lo mínimo que se le puede exigir a alguien es que sea coherente en sus afirmaciones. Y Colau no lo es. Porque no se puede votar sí-sí, es decir, votar a favor de la independencia, y a continuación manifestarse como no-nacionalista y no-independentista. Y si eso resulta que lo entiende un niño de teta, pues que me traigan al niño de teta. O que se lo lleven a la señora Colau.
(Continuarà...)

dimecres, 20 de maig del 2015

PONGA UNA MONJA EN SU MESA



Cuando la realidad se degrada, aparece la farsa, y cuando la farsa se convierte ella misma en la realidad, entonces surge el esperpento. Y en ésas estamos. Se dice, medio en broma medio en serio, que al rumbo en castellano se le llama derrota por la cantidad de veces que los barcos españoles han sido derrotados. Se non è vero, è ben trobato, que se dice… Y parece que la derrota trazada en la hoja de ruta del «procés» va camino, no de Ítaca, sino del esperpento.

Leo con estupefacción que la monja Forcades está dispuesta a pedir una excedencia para exclaustrarse y concurrir como candidata a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, al parecer, bajo las siglas de un partido o movimiento que ella misma ha contribuido a pergeñar y del cual parece ser su más destacado activo. ¿Excedencia ha dicho? Uno pensaba que esto eran cosas mundanas, de funcionarios. Pues parece que no. ¿Se acuerdan? Teresa Forcades, la monja médico que se opuso a la vacuna contra la gripe A, y a la cual pillaron poco después en un congreso de ufología o algo así. Pues no va en broma, porque además afirma, como se puede ver en el enlace, que no pertenece a ninguna orden y que para los benedictinos y benedictinas –su «orden», es de suponer- cada monasterio es autónomo. O sea, que a ella no le manda ni Dios y que aquí paz y allá gloria. Debe ser cosa de «vocación». No se lo pierdan, de izquierdas, independentista y monja de Montserrat. Ahí queda eso. ¡Si Marx levantara la cabeza!

Pero como hay que estar en todo, de eso sabe mucho la Iglesia, tampoco le falta el brazo espiritual a la derecha, a la independentista en este caso –Rouco debe estar al borde de un ataque de apoplejía-. Sor Lucía Caram es una dominica paisana de Bergoglio, actualmente conocido como El Papa Francisco, convertida a la causa independentista. Ha apoyado públicamente a Mas y a Trías, y ha participado activamente en actos públicos de CIU. Entre las perlas que nos está soltando esta nueva monja mediática, cabe destacar sus elogios de la política social de Artur Mas –hace falta mucho valor, o mucha fe-, su rotunda afirmación de que ella «no hace política», sino de monja cojonera, y el anatema lanzado contra los despreocupados: «Es pecado quejarse y no ir a votar». Así que alerta los frivolones que mucho protestar, pero luego, a la hora de la verdad, el domingo de elecciones se quedan durmiendo la resaca o dándole a la molicie tomándose birras mientras ven las películas que se bajaron por la noche. Por cierto ¿No tienen sección femenina los trapenses? Son los que tienen prohibido hablar...

La cosa no acaba aquí. Para mi perplejidad, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se nos informa que de los 129 presidentes de la Generalitat de Cataluña que ha habido hasta hoy, 120 de los 122 que hubo hasta el año 1714, eran eclesiásticos. Un porcentaje nada desdeñable ¿no les parece?; así que nada que pueda sorprendernos y mucho ojito, que esto aquí ha sido «siempre» de lo más normal. Y si de lo que se trata es de volver a las esencias... Luego hay gente que se escandaliza de mis afirmaciones sobre el «masoverismo» de los Terricabras y Junqueras, por cierto, ambos también exclaustrados –como los Carod, Colom, Prenafeta y tantos otros exdirigentes independentistas desertores de la hostia… No, mejor no me tiren de la lengua-. Y resulta que me quedaba corto ¿Masoveros decía? En siervos de la gleba es en lo que nos van a reconvertir como no nos andemos con ojo… De momento ya sabemos que el que no vote, que no se queje porque es pecado. De ahí a pecar no votando a quien se debe, va nada.

Si es que se veía venir. A la ramplona estética neocarlistoide le faltaba un brazo auténticamente espiritual, ya lo tenemos, y a derecha e izquierda. A partir de ahora, el político que no tenga una monja que exhibir no será nadie. «Ponga una monja en su mesa», podría ser el nuevo mantra. ¡Ay, Berlanga! ¿Por qué nos dejaste, con la falta que nos estás haciendo?
Eso sí, parece que el Vaticano ha llamado a capítulo a ese par de hermanas metidas en política. Debe ser cosa del gobierno español y sus arteras maniobras. Pero ellas ya han dicho que nanai, la una y la otra. Que todo por el procés. Dijo Marx que el cielo se tomaba al asalto. Ellas, mucho más prosaicas, y como el cielo ya se lo han ganado rezando, o por si acaso, han decidido traernos su paraíso particular a la tierra. O al menos a Cataluña. Y como les digas que no, eres un pecador. Con la Iglesia hemos topado. O tempora o mores…

dimarts, 19 de maig del 2015

PEDAGOGÍA AD HOMINEM



No es extraño que la Lógica haya desaparecido de los programas de estudios de Bachillerato. De lo contrario, tal vez resultaría más fácil detectar las falacias de ciertos discursos que, como el pedagógico actual, consisten en descalificar previamente a cualquier posible adversario mediante la utilización del conocido argumento ad hominem. Es decir, desacreditar de entrada a cualquier posible adversario mediante el procedimiento de desautorizarle por ser quien es, donde ese «quien es» presupone unas características que le deslegitiman para el debate. Una vez efectuada esta desacreditación, el despliegue del propio discurso acostumbra a transcurrir por la falacia ad verecundiam (o magister dixit), consistente en la autoreivindicación de la propia autoridad, eso sí, con las más de las veces impostadas alusiones a supuestas verdades incontestables, a las que se recurre como fundamento de validez definitivo de la verdad que se está exponiendo.

No hace mucho ironizaba Gregorio Luri sobre el manido recurso al mantra «La neurociencia ha demostrado que…», y hoy precisamente hallo en el blog de Alberto dicha locución textualmente citada a propósito de uno más de tantos innovadores pedagógicos. La verdad es que tanta alusión recuerda de muy cerca aquella frase que se atribuye a Disraeli sobre la mentira. Hay tres formas de mentir, decía, a saber, decir todo lo contrario de la verdad, decir sólo parte de verdad y, finalmente, dar una estadística. Más llanamente, aquello de “está estadísticamente demostrado que…”. Pero, en fin, dejemos por ahora estas modalidades de argumento ad verecundiam y volvamos al argumento ad hominem.

En su modalidad más clásica, la falacia pedagógica ha consistido en estigmatizar al profesorado con todas las posibles connotaciones peyorativas propias de los sistemas de enseñanza, digámoslo así, «tradicionales». Desde el autoritarismo jerarquizado inherente al anacrónico binomio docente/discente, hasta el carácter obsoleto de los métodos de aprendizaje impropios de un sistema educativo inscrito una sociedad democrática y altamente tecnologizada, donde la información prima sobre una formación que, al parecer, se adquiere mediante el desarrollo ex nihilo de la creatividad, de la emotividad y de las potencialidades de la inteligencia múltiple que, como todos sabemos, está también científicamente demostrada. Añádase a todo esto la proscripción del esfuerzo, de la memoria y del saber compartimentado en materias que no se corresponden con la complejidad de los problemas prácticos que se nos presentan, y el cóctel está servido. Eso sí, agítese antes de usarse.

En román paladino ¿De qué me sirve haber aprendido derivadas si luego, las únicas con que habré topado en mi vida serán las que me forzaron a aprender en la escuela, o en el peor de los casos las realizará el ordenador? ¿Para qué el inútil ejercicio de memorizar las preposiciones? ¿Qué utilidad tiene una lengua como el latín, que hoy no habla nadie? ¿Para qué sirve estudiar las categorías que un tal Aristóteles estableció hace dos mil quinientos años? ¿Qué me importa a mí quién fue Euclides? ¿O por qué explicar el principio de Arquímedes si, como les prometo que me espetó la presidenta de los MRP de Cataluña, “eso los niños lo aprenden solos? Y sobre todo ¿por qué he de estudiar todo esto si no me interesa? Porque, claro, a mi lo que me interesa es ser feliz, y nada de eso me lo garantiza, sino más bien lo contrario en la medida que me exige un esfuerzo que no me compensa para nada.

Entre la inutilidad práctica y el «inteligente» desinterés que los «niños» manifiestan ante estos aprendizajes, ya hemos conseguido cargarnos literalmente lo que, antes dignamente y hoy peyorativamente, se conoce como «saberes académicos». Y mucho ojo, porque hay más. Si uno protesta, es porque está defendiendo su statu quo corporativo.

Hay otra modalidad más reciente de utilización del argumento ad hominem por parte de los pedagogos que, incorporando en su acerbo la falacia original, está mucho más elaborada y, en cierto modo, es su superación dialéctica. Prueba de su mayor nivel de sofisticación es que está resultando mortíferamente más efectiva, hasta el punto de que ha arraigado en el imaginario colectivo como un auténtico mantra, incluso ante la incontestable evidencia del estrepitoso fracaso que ha resultado de la aplicación del modelo en la práctica. Surge, precisamente, como legitimación y superación discursiva de este fracaso, no precisamente asumiéndolo, sino negándolo a la vez que atribuyéndolo a un culpable. Sí, como antes, pero con un añadido más que significativo.

Si el paraíso pedagógico no ha llegado, a la vez que se afirma estar objetivamente en él, es porque hay un culpable. La culpabilización estaba también implícita en el anterior argumento, pero esta vez la elaboración será mucho más sutil. Algo así como aquello de Marcuse y las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución. Las condiciones objetivas para la revolución, decía Marcuse, se daban ya en las sociedades occidentales de los años sesenta ¿Por qué no se producía entonces la revolución de una vez? Porque no se daban todavía las condiciones subjetivas. He ahí el problema. Pues bien, el planteamiento pedagógico superador parece ir en una línea parecida. Estamos, objetivamente, en el mejor de los sistema educativos posibles. Esto se toma como una verdad axiomática que no admite réplica. ¿Por qué, entonces, siguen produciéndose molestas disfunciones que nos dejan en ridículo, por ejemplo, en PISA, o tantas otras que cada vez es más difícil negar?

Dicho sea de paso que uno más bien tiene la sospecha que a pedagogos, autoridades educativas y políticos, tan maravillosamente conchavados, les pasa lo que a aquel general que citaba Larra, y al cual aludía hace unos días. Habiendo recibido el aviso de que se divisaba al enemigo, ordenó que se les lanzara un cañonazo, y al objetarle su edecán que estaba fuera de alcance, ordenó que en lugar de uno, fueran dos cañonazos. Pero claro, no es este un análisis –la perseverancia en el error- al que sean muy sensibles los antecitados, de modo que sigamos con la interpretación «marcusiana». Si estamos objetivamente en el mejor de los sistemas educativos posibles, sus disfunciones han de ser necesariamente de origen subjetivo. ¡Claro! El profesorado que defiende modelos anacrónicos, pero ahora a la culpabilización se le añade un elemento mucho más sofisticado: carece de preparación para llevar a cabo las tareas que tiene encomendadas.

Y con ello llegamos a la auténtica piedra de toque de esta reformulación del argumento ad hominem, la afirmación a priori según la cual «el profesorado necesita más formación». Una modalidad sofisticada de falacia que presupone a su vez la atribución de autoridad a quien la profiere, argumento ad verecundiam, es decir, una suerte de argumento de autoridad previo que faculta para argumentar ad hominem descalificando de entrada cualquier posible objeción, entre otras cosas acaso porque el que objete, si no está lo suficientemente formado, no sólo carezca de enjundia suficiente para contra argumentar, sino que muy probablemente, como es el caso, ni tan sólo sea consciente de su falta de formación, una característica, ésta, que como es bien sabido, forma parte de los atributos de la condición de ignorante.

No será sin duda un argumento muy respetuoso para con el potencial oponente, pero es sin duda efectivo si se consigue que así sea percibido, no sólo por parte de los «espectadores», sino incluso en ocasiones por los mismos aludidos. Efectivamente, si de entrada afirmo que alguien necesita formarse, así, sin más, estoy diciendo que no está formado y, en consecuencia, que muy probablemente no entenderá nada de lo que tenga que decirle hasta que no esté debidamente formado bajo mi dilecto magisterio.

Siempre, y por encima de todo, lo que hay que eludir es el debate sobre el modelo. Porque claro, es el mejor de los modelos educativos posibles, sólo que seguimos empeñándonos en enseñar y ahora la cosa ya no va de esto.
Algunos, más que necesidad de formación diríamos de deformación, pero claro, si de entrada te han dicho que no estás formado, estás desautorizado para replicar, y con ello estamos otra vez al cabo de la calle. Eso es lo que hay. A los profesores franceses, hoy en huelga, no parece que les entusiasme tampoco la idea, ni a sus sindicatos, a diferencia de la mayoría de los de aquí. Claro, como comenta irónicamente Jorge en su blog, es que son reaccionarios. ¿A quién se le ocurre pretender explicar física a chavales de banlieue? Parece evidente, sólo a un reaccionario.

dilluns, 18 de maig del 2015

REFLUJO Y CANTO DEL CISNE(?)



Como era de prever, el reflujo del «procés» tiene como correlato un aumento inversamente proporcional en su agresividad a la pérdida de masa crítica que experimenta, sobre todo por la indignación de los sectores más activos y enfervorizados. Una masa crítica que socialmente acaso nunca llegó a alcanzar, pero que unos medios de comunicación en exclusiva a su servicio permitieron que se percibiera, para quien así quisiera percibirlo, como algo más que un espejismo: como una realidad a tocar.

Queda mucho por ver todavía, pero, efectivamente, no resulta muy difícil detectar este aumento de agresividad, rapsódicamente asincopado con el inevitable tono de reproche acusador propio del que siente agraviado a la vez que perdiendo fuelle. Tal vez la única oportunidad que tuvo el independentismo de materializar políticamente su hegemonía mediática fue cuando el referéndum/barbacoa del 9N. Porque aunque fuera una mojiganga, no lo vivió así el independentismo, ni el abducido ni el abductor, sino como un éxito en toda regla.

No podemos saber qué hubiera ocurrido de haberse convocado elecciones catalanas para un par de meses después, con una candidatura independentista única que incorporara, como mínimo, a CIU y a ERC, y hasta acaso con las CUP ejerciendo de comparsa. Pero lo cierto es que ahora, y de cara a la inmediata cita electoral municipal del próximo domingo, las encuestas más bien auguran un retroceso global del independentismo en conjunto. Un retroceso que coincide con otros sondeos según los cuales el independentismo perdería un referéndum sobre la independencia, más o menos por un 55% contra un 45%. Como en Escocia. Ítaca no parece pues al alcance de la mano, sino que más bien recupera su condición de metáfora, ora literaria, ora existencial, ora terminal.

Y de ahí la progresiva crispación que se traduce en esta intensificación de la agresividad. Ha de haber un culpable, y no basta con España -eso ya se sabía- cuyo gobierno ha tenido un papel en todo esto más bien dontancredista, al menos aparentemente. No, el culpable es el propio pueblo, que no ha sabido entender los designios de sus líderes naturales, o mejor, la parte de este pueblo que, aun sin ser «españolista» -un concepto que para el independentismo engloba a todo aquél que no sea partidario de la independencia de Cataluña, sin matices-, ha tenido una actitud tibia, reservada o indiferente hacia el «procés». Esos son los verdaderos culpables.

La cosa no se acaba aquí, lo he dicho en otras ocasiones, pero, de momento, hemos entrado ya en la fase de los agravios y los reproches. Algo de esto ocurrió ya con el jurista de ICV que se desmarcó de la comisión parlamentaria sobre la consulta/chirigota, afirmando que aquello ni en Guinea. Ahora están apareciendo muchos más casos, en una nueva escalada de la tensión que requiere todo sentimiento de agravio. Hay mucho botifler, claro.

Hace apenas una semana, una candidata al Ayuntamiento de Girona por ICV-EUA, tuvo que renunciar a estar en las listas ante el aluvión de críticas, insultos y amenazas que recibió por afirmar que “La derechona catalufa em fa fàstic” (La derechona catalufa me da asco). Lo denunciaba Gregorio Morán en su Sabatina de esta última semana. Algo muy digno de reflexión para quien todavía albergue dudas sobre la auténtica naturaleza reaccionaria y carlistoide de esos supuestos movimientos que se llaman de izquierda, pero que son nacionalistas e independentistas por encima de todo.

Se puede hablar de la derechona (española, claro), en Cataluña y en el resto de España ¡cómo no!; de españolazos derechosos, españolones facciosos, carpetovetónicos montaraces, mesetarios irredentos; de gandules que nos chupan la sangre y, me temo, hasta los genes  etc. Y los hay, qué duda cabe; pero a los de aquí, ni mentarlos. Por eso debe ser que no se puede hablar de «derechona catalufa» en Cataluña, al menos sin que te caigan chuzos de punta. ¿No la hay acaso? ¿No hay derechona en Cataluña y no la podemos llamar como nos salga de los "güelfos"?

A ver, y más allá de la utilización del término catalufo, un peyorativo utilizado más bien por los sectores anticatalanes más irredentos, tan casposos como los antagonistas a los que insultan ¿Es que no hay «derechona» catalana en Cataluña? ¿No la hay españolista y/o catalanista, respectivamente y según les convenga? ¿Por qué no se puede calificar de «derechona catalufa» a Millet, por ejemplo? ¿O al muy honorable evasor de impuestos? ¿No es el peyorativo una categorización que los sitúa donde merecen? Pues por lo visto, no. Quien todavía no lo entienda, no creo que llegue a entenderlo nunca…

Y otro ejemplo –nada de anécdota- que ya no sé si considerar al mismo nivel o, si cabe, peor, que el caso que acabo de citar. Se trata de un mensaje de whatsapp que está circulando por las redes. Yo lo he recibido, de remitente conocido y, supongo, convencido británicamente impertérrito. Dice así: “(xxx): Demanem que es publiquen els noms de les 6 families que han obligat a la resta de catalans a sacrificar la seva llengua. Passa-ho. Si ets independent, envia aixo a 5 contactes”.

Me he permitido resaltar en rojo las faltas de ortografía o de sintaxis.   La traducción sobra: se piden los nombres de las seis familias que, supongo, pidieron la escolarización de sus hijos en castellano y que, si no me equivoco, obtuvieron una sentencia que obligaba a impartir el 25% del currículo en castellano.

Vamos a dejar de lado que el 25% del currículo equivale a dos materias, incluida la de lengua castellana, y que en la mayoría de centros catalanes esto ya ocurre –como precisamente es el caso del centro «denunciado»- incluso en más del 25%, les guste o no a las autoridades educativas catalanas, por más que lo nieguen en aras al pesebre virtual que se han montado. Y vamos a dejar de lado también la nauseabunda polémica que sobre tal cuestión se acostumbra a producir, tanto por parte de tirios como de troyanos. Volviendo a lo nuestro, aquí lo que interesa resaltar son dos cosas.

La primera, que estamos -perdón, están- pidiendo nombres… ¿Para qué? ¿Con qué objetivo? ¿Para someter a esta gente a un escrache? ¿Para boicotearlos? ¿Pero esto qué es? Y cuando la ocasión lo requiera ¿Se exigirá una lista de comunistas, de ateos, de quienes no visitan con regularidad Montserrat o de los que no fueron a votar el 9-N (esta ya la tienen)? ¿De qué tipo de regímenes políticos son propias estas iniciativas?

La segunda, una comparación que no puedo evitar. Frente al asesinato del profesor Abel Martínez Oliva el pasado 20 de abril en el instituto Joan Fuster de Barcelona, se decretó la más absoluta opacidad sobre el alumno asesino, dada su condición de menor de 14 años y su consiguiente inimputabilidad, y sobre su familia, incluidos nombres y apellidos y domicilios. No se sabe nada de ellos. O no se puede decir públicamente nada de ellos, a menos que esté uno pidiendo a gritos que lo empapelen. Aquí, en cambio, se exige luz, taquígrafos, nombres, apellidos, y puede que domicilios… en gran parte por muchos de los mismos que minimizaron el homicidio calificándolo de «hecho desgraciado» cuya mayor víctima es el asesino. ¿Nos hemos vuelto locos?

En la fase del reproche y del agravio en la que acabamos de entrar, prima la caza de brujas. Y parafraseando a Himmler cuando aseguró protección al profesor universitario judío de Rudolf Hess, ellos deciden quién es bruja. Está claro quién se ha decidido que lo es y quién no. Todo por la patria.

No sé si será el canto del cisne, me temo que no. Pero puede que se le parezca. Y puede también que el próximo domingo no arroje unos resultados excesivamente sorprendentes, aquí en Cataluña, dado que sólo son municipales. Pero ellos saben que aun así, se trataría de un «éxito» como el de Susana Díaz en Andalucía. Luego vienen las elecciones catalanas que no se convocarán, y después las generales, es decir, la catástrofe. De ahí su progresivo nerviosismo.

Tal faràs, tal trobaràs...

dissabte, 16 de maig del 2015

RECOMENDANDO: ABSTENERSE TIMORATOS Y/O HIPÓCRITAS (16-05.2015)


Dice hoy Manuel Cruz en el artículo "Hasta el monstruo es una víctima", en "El Confidencial" (16/05/2015). El artículo, por cierto, es un auténtico alivio: ¡no soy el único!


(...) " Algo parecido ocurría poco después en Barcelona. Como señaló Mercé Ivars en un magnífico artículo (“La víctima es Abel Martínez”, El País, 07/05/2015), cuando un joven estudiante apuñaló a un profesor en el instituto Joan Fuster de Barcelona, la consellera Irene Rigau se apresuró a señalar que la víctima era el chico, lo que, de manera casi automática, convertía el apuñalamiento en un “desgraciado hecho”, “trágica agresión”, “triste suceso” o cualquier otro eufemismo con el que quedaba desactivada la auténtica carga de lo sucedido, mientras que, por su parte, el fallecido era relegado a la mera condición de “el maestro difunto”, sin más.

Aunque no llegara a tales extremos, análogo bloqueo mental, perplejidad teórica o confusión conceptual parecía detectarse en los redactores de la convocatoria que hizo pública CCOO, titulado “Rebutgem i ens oposem a qualsevol tipus de violència”, llamando a una concentración silenciosa de rechazo ese mismo día. ¿A qué aludía ese puntilloso “cualquier tipo de violencia”? ¿Qué reproche temían los autores del escrito? ¿Acaso cuando se denuncia una violación o un episodio de mal trato, de género o infantil, tanto da, alguien añade a continuación la misma puntualización? ¿No se puede condenar un caso de violencia sin, a renglón seguido, condenar “todas las demás”? (...)

El artículo completo AQUÍ.

(Se lo recomiendo encarecidamente a los "compañeros"(!) de CGT-Ensenyament, que se ha permitido citarme explícitamente, en un hediondo pasquín, como ejemplo de criminalización del "pobre" alumno homicida.
 



dimarts, 12 de maig del 2015

GRECIA Y EUROPA



Un tema en el cual, y al revés de cómo se suele decir, hay más cera que la que arde; y sin duda más en juego de lo que en principio sería de suponer. Tiene uno la impresión que desde la Europa hegemónica, y habiéndose desestimado expulsar a los helenos de la zona euro por razones exclusivamente estéticas, se haya decidido forzar su salida por decisión propia o su rendición incondicional.

Sí, sabemos que en Grecia ha habido desde siempre una corrupción rampante, que los préstamos que han ido llegando de Europa se han gestionado irresponsablemente y que el fraude fiscal es, proporcionalmente, de los mayores entre los países de la UE. Pero también es cierto que para que haya un corrompido ha de haber un corruptor, y que las exigencias de privatización que se le están exigiendo al gobierno griego están obedeciendo a una lógica de la avidez que acabaría desmantelando por completo la ya de por sí precaria estructura económica del país. Añadamos a esto que los corrompidos se han ido de rositas, que los corruptores ya se han procurado con creces beneficios más que razonables, y que ahora, llegados a una situación límite, se les exige simplemente que traguen y que aquí no se mueve nada. Parece que a Grecia se la dé por amortizada y sólo interese la sumisión absoluta para hacerse con sus despojos, o que se vayan…

Porque las comparaciones serán odiosas, pero no veo ninguna razón como para considerar a los actuales gobernantes ucranianos, entronizados, por cierto, por un levantamiento alentado y auspiciado desde Occidente contra un gobierno salido de las urnas, menos corruptos o más legitimados que a los gobernantes griegos. Pero hay dinero para Ucrania, por ejemplo, y todo el que haga falta, aunque no para mejorar el estado de su población, sino para lo de siempre, mientras que a Grecia se le niega hasta la menor demora en el pago de sus compromisos. Unos pagos que, por cierto, hasta ahora han cumplido escrupulosamente, pero, desde las últimas elecciones con el nuevo gobierno, sin las contrapartidas de desregulación económica y privatizaciones que se les exigieron a cambio de los «generosos» préstamos.

Podríamos hablar de lo que Grecia representa para Europa y para Occidente, pero esto es sin duda algo que trae al pairo a los pragmáticos utilitaristas que tenemos por gobernantes; o también de cómo se ha concebido Europa como un simple espacio económico, hasta el punto que, un caso inédito en la historia, el banco emisor de moneda no tiene un poder político de la misma envergadura que, al menos testimonialmente, esté por encima suyo. Pero no. Grecia debe y ha de pagar, nos dicen. Muy bien, de acuerdo ¿Pero qué ocurre si no pueden pagar a menos que sea al precio de condenar a la población griega a la miseria y a la indigencia sin solución de continuidad?

Muy probablemente Grecia tenga que irse del euro, y hasta es posible que, según se comenta, Rusia le eche una mano para afrontar los inevitables meses de zozobra inmediatos a la restitución del dracma hasta su relativa consolidación, en lo que sería una ayuda económica inscrita en una jugada geopolítica magistral por su parte. Toda una revancha. ¿Sería Alemania tan imbécil? ¿Sería Europa tan imbécil?

Pero dejémonos de especulaciones, por más que algunos las den por altamente probables. Admitamos incluso que los banqueros y políticos calvinistas que rigen Europa no pueden ceder ante Grecia, no porque carezcan de capacidad para afrontar el ínfimo quebranto que les produciría una demora en el pago de la deuda griega, sino para evitar que cunda el ejemplo. Si se cede con Grecia ¿Qué iba a impedir que España o Italia empezasen también a plantear exigencias? Y si el quebranto en el caso de Grecia, o Irlanda, o Portugal, sería asumible, en el caso de España o de Italia, por ejemplo, ya no tanto. Y se trata de países con unos niveles de deuda superiores a su PIB. Se está hablando de recuperación, sí, una recuperación que todavía apenas se nota, pero que cualquier contratiempo económico podría llevar a niveles insostenibles ¿Y se puede descartar este contratiempo?

Hay economistas, de todos los colores, que llevan tiempo proclamando la inviabilidad del euro. Quizás, a modo de resumen, quien mejor lo definió fue el economista inglés que describió la zona euro como un edificio de 15 plantas, con un incendio en los niveles inferiores, una congelación glacial en los superiores… y el termostato en la séptima planta; Alemania, claro.

Parece también haber un cierto acuerdo en que si desaparece el euro, el país más perjudicado sería precisamente Alemania. Los países más pobres –España, por ejemplo- lo pasarían ciertamente mal al principio, pero la devaluación incrementaría las exportaciones y activaría la producción interna, con la consiguiente reducción del desempleo, como consecuencia de la reducción de las importaciones debida a la debilidad de su moneda. El gran problema sería, ciertamente, el petróleo a importar pagado en divisas.

Pero aun peor parece ser que lo tendría Alemania, la gran parte de cuyas exportaciones tienen como destino precisamente la zona euro, que dejaría de ser su mercado cautivo; y el nuevo marco experimentaría una revaluación astronómica que hundiría las exportaciones alemanas, entre otras razones por la imposibilidad material de seguir importándolas por parte de los antiguos clientes. Si esto es realmente así, y si los alemanes lo saben, tal vez por esto que se muestren tan inflexibles ante Grecia.

Pero también entonces estaríamos ante un problema de modelo, un modelo descompensado, que ha reconvertido la deuda privada en pública hasta límites insostenibles, socializando las pérdidas y privatizando los beneficios, a la vez que, en lugar de impulsar la unión política de Europa hacia la que progresivamente se decía que íbamos a tender, la amplió desmesurada y caóticamente para convertirla en un inmenso bazar.
Puede entonces que el problema lo tengamos igualmente, más tarde o más temprano, pase lo que pase con Grecia.

divendres, 8 de maig del 2015

RECOMENDANDO (08/05/2015)


Un interesantísimo artículo sobre supercherías ad usum, en el blog de Roberto Colom:

"FIRMA INVITADA: Marchando una de homeopatía, placebos, niños y mascotas" por Andreu Vigil:
 
La credulidad de los seres humanos ante las pseudociencias no deja de sorprenderme y, antes de que el propietario del blog aluda a la inteligencia de los individuos, déjenme recordar cómo afecta, también, a personas con un elevado nivel intelectual (como se supone que fue el caso de Steve Jobs).

El artículo completo, AQUÍ.
 

dijous, 7 de maig del 2015

YO CONFIESO



Ayer vio uno la luz, finalmente, durante el transcurso del debate sobre educación y mundo laboral al que había sido invitado como tertuliano. Y la iluminación vino, como no podía ser de otra manera, de la mano de un eminente pedagogo y catedrático universitario que participaba también en dicho acto. He de decir que la conversión no fue instantánea. Años y años perseverando contumazmente no se borran de un plumazo en mentes que, como la mía, no han sido especialmente favorecidas para tan arduas disciplinas teosóficas como la Pedagogía. Aun así, la fuerza de la verdad alumbró una apostasía que, con la fuerza y el entusiasmo del recién convertido, necesito narrar.

Ayer uno descubrió de la mano de un sabio que el conocimiento no se trasmite, sino que se construye interiormente; que lo único que podemos transmitir verbalmente es información, pero el conocimiento lo construye uno, o mejor sus neuronas. ¿Para qué entonces transmitir verbalmente una información que en la sociedad conectada está al alcance de cualquiera para enriquecer con ella a las ansiosas neuronas que construirán el edificio de su conocimiento? ¿Para qué unas clases magistrales cargadas de arrogancia y falsa erudición, sesgadas con las propias «construcciones», cuando tenemos a mano toda la información objetiva que podamos necesitar para llevar a cabo nuestro propio constructo sin intoxicaciones tendenciosas?

Y además, entendí también, no sé si inducido por la verdad contenida en la información, o construido a partir de la información que se me brindó, eso sí, verbalmente, que no sólo estamos ante una verdad de orden axiomático/teosófico, sino también científica, ya que está avalada por los estudios neurológicos más recientes y avanzados. En síntesis, el que piense que el conocimiento se transmite, no se ha enterado, no está à la pàge…

Valga decir que no es que uno hubiera nunca rechazado de plano el constructivismo, ni mucho menos los estudios e investigaciones llevados a cabo por la llamada biología constructivista, disciplina científica de aparición posterior y en la cual, pensaba uno en su ignorancia, creían torpemente encontrar los defensores de la pedagogía constructivista el amparo científico cuya ausencia se les echaba en cara desde el lado de los réprobos.

Cierto. No piensen pues que uno desdeñaba el constructivismo, sino que más bien lo veía como una teoría más, que no la única, que podía ser un interesantísimo objeto de estudio en los departamentos universitarios de psicología del conocimiento. No, uno lo que pensaba es que una cosa es la psicología del conocimiento, otra la biología constructivista, y una tercera muy distinta la consideración del constructivismo como paradigma pedagógico que dogmatiza un sistema educativo en el que se imparten saberes tematizados y sistematizados. Porque, pensaba uno en su error, una cosa es aprender y entender lo que otros ya saben y te transmiten, y otra muy distinta los procesos neuronales que me permiten conocer y cómo.

Y tratando como trata este post de una confesión, se siente uno en la obligación de insistir en los falsos fundamentos que le hacían incurrir en tamañas aberraciones. Uno pensaba, por ejemplo, que en la transmisión verbal de un saber tematizado había conocimiento. Vayamos primero a lo de tematizado y sistematizado, y luego a lo del conocimiento, en la convicción que la confesión pública de mis errores disuadirá a muchos de perseverar en ellos como yo lo hice.

En su soberbia, uno estaba convencido de que existía una jerarquización de los saberes, y así se lo ha explicado a sus alumnos. Y hasta llegó a poner el siguiente ejemplo, del que hoy me arrepiento y hasta me entran escalofríos de pensar en la confusión que llegaría a sembrar. Un campesino, decía quien suscribe, sabe por lo general el tiempo que hará nada más ver el cielo cuando amanece, y lo acierta con una precisión demoledora. Pero si a este campesino lo sacas de su terruño y lo trasladas a un entorno que no conozca, se acabó su capacidad de predicción del tiempo. Lo mismo un pescador… En cambio, un meteorólogo, quizás no acierte con tanta precisión como el campesino en su valle o el pescador en sus caladeros, pero dispone de un saber universal que le permite la predicción del tiempo que hará en los más diversos entornos con unos márgenes de error más que razonables; márgenes de error a su vez decrecientes a medida que la ciencia avanza. Porque una cosa es una ciencia, proclamaba orgullosamente, mientras que lo del campesino o el pescador, no.

Y en lo del conocimiento, pues uno creía que estaba incluido en la transmisión verbal junto a los contenidos o información, no siempre, todo hay que decirlo, que le eran subyacentes porque estaban determinados por él. Y por eso pensaba, creyendo reafirmarse en tan tremebundo error, que una explicación de matemáticas, por ejemplo, la podías entender si estaba bien expuesta, mientras que no entendías una mala explicación, y sin que se construyera nada en tal caso. Y hasta pensaba que si, a veces, no lo entendía o le costaba entenderlo, era porque no tenía las luces necesarias para ello.

También pensaba uno, en su petulante holgazanería, que podía ahorrarse tener que descubrir por su propia cuenta el teorema de Pitágoras o el principio de Arquímedes, dado que Pitágoras o Arquímedes lo habían hecho unos milenios antes, y que la transmisión de estos conocimientos a las siguientes generaciones, y su progresiva acumulación había permitido llegar a un estado de cosas que, ahora caigo en la cuenta, hacían pensar que el conocimiento era transmisible ¡qué error! ¡Qué gran error!

Y hasta estaba convencido de que, por más que uno construya su propia realidad, el elemento que sigue a una serie como 1, 2, 3, 4, 5… lógicamente hablando y en términos de didáctica y transmisión de saber, es el 6; por más que sepamos que puede ser cualquiera y que si un individuo responde 218, el interés por cómo «construyó» tal respuesta quedaba fuera del ámbito pedagógico o docente… Porque para llegar a entender que puede ser cualquiera había que acceder a unos niveles de conocimiento jerárquicamente superiores que suponían el de saber contar.

En fin. Ahí tienen ustedes, mis queridos lectores, esta confesión, que a modo de penitencia por mis pasados errores, me siento impelido a publicar en estas páginas; las mismas páginas desde las cuales a saber cuántos de ustedes, en su buena fe, habrán caído también en el mismo error por mi culpa. En resumen, convertido a la fe, se me han acabado las dudas.

Siguen apareciendo, eso sí, ciertos resabios residuales de viejos pecados académicos como resultado de la frivolidad que les era implícita. Como aquel chiste en que uno le decía al otro “los sabios siempre están dudando, en cambio, los tontos siempre están seguros” “¿Estás seguro?” le pregunta el contertulio, “Sí, completamente”, concluye.  Y una última duda que les confieso. Ante el aplomo y seguridad que el catedrático en pedagogía exhibió al afirmar que el conocimiento no se transmite, no puedo dejar de preguntarme si dicho conocimiento estaba implícito en la información que se me transmitió, o si yo mismo llegué a él con mis propias luces. ¿Será la mayéutica socrática?


dilluns, 4 de maig del 2015

ELOGIO DE MONEDERO



Se va Monedero de la dirección de PODEMOS, anunciando primero su decepción por la deriva del partido que fundó, ahora empecinado en mirarse al espejo de la casta y más preocupado por las tertulias mediáticas que por los problemas de la gente, después suavizando los términos deshaciéndose en elogios de su «amigo» Pablo Iglesias. Una voz autorizada me comenta que le ha perdido su soberbia. Sí, no lo dudo, pero entonces sería su soberbia la que le habría llevado a meter la pata en la que para mí es la piedra angular de todo este galimatías: el tema económico, ante el cual reaccionó públicamente en tono claramente desafiante, altivo y proclamando su absoluta inocencia… para entrar al día siguiente una declaración complementaria por si las moscas.

Ya advirtió Gregorio Morán hace un tiempo que a los de PODEMOS les iban a mirar con microscopio hasta si tenían un tatuaje en el culo. Y como acostumbra, tenía razón. Lo que me pregunto es si no se lo imaginaban. A lo mejor lo que no se imaginaban es haber llegado tan lejos en las encuestas.

PODEMOS ha sido, en cualquier caso, algo más que un fenómeno puramente mediático. Lo que está por ver ahora es si superará esta fase. Al pairo del 15-M, el laboratorio politológico de la Complutense diseñó un discurso que incorporaba todo un espectro iba desde los movimientos alternativos antisistema y antiglobalización del tipo Eugene (Oregón) o Portoalegre (Brasil) y tesis a lo Paul Zerzan, pasando por el bolivarismo venezolano por entonces de nuevo cuño, hasta los naufragios de la izquierda sociológica que no había quedado integrada o asimilada por el sistema; mucha, sí, pero también caracterizada por su heteroclicidad constitutiva. Con estos mimbres, y la crisis, se construyó el cesto de PODEMOS. La vis mediática de Pablo Iglesias hizo el resto. No en vano, la papeleta de voto en las elecciones europeas llevaba su imagen grabada como su fuera el logo.

Luego empezaron a aparecer los «segundos» de Iglesias. Tuvieron sus dimes y diretes, pero seguían mimados por los medios. Se trataba de erosionar al PSOE y a la inane Izquierda Unida. Pese a la crisis, el crecimiento de la izquierda -lo de izquierda es un decir- se podía contener fragmentándola. Por la derecha, el PP en el poder sólo temía por su extrema ídem, y silenciando a VOX, pensaron, todo arreglado. No contaban con C’s, pero esta es otra historia.
El caso es que del mimo mediático, se pasó al acoso mediático a PODEMOS. Bastaron dos factores: que empezaran a dispararse en las encuestas muy por encima de lo que se había previsto, y que aparecieran sus primeras propuestas de programa político y electoral. Que si sería el desastre, que si se estaban moderando, que si socialdemócratas, que si dogmáticos extremistas… Todo vale. Agresiones externas y problemas internos derivados de un crecimiento exponencial ingestionable. Y que si la financiación externa, encima venezolana, claro. Ya sólo faltaba un defraudador a la patriótica hacienda española como para presentar a algún podemista como émulo de Bárcenas, Pujol, Correa u otros tantos pringados hasta el corvejón por una corrupción que, nos dicen, es sistémica. ¿Sistémica? ¡Qué risa, tía Felisa! ¡No me digan! Hacienda somos todos, se trate de Rato o de Monedero ¡Claro! Anunciaban Montoro y su sardónica sonrisa mientras nos ofrecían, ambos, sólo durante un ratito, la cabeza de Rato.

Y pillaron a Monedero, que se lo tomó mal, muy mal. Sobre todo por su internacionalismo. Porque, vamos a ser claros. Aquí, todos los politicastros que trincan, lo hacen en sus feudos. Ni uno ha conseguido matutear en el extranjero. Sí, claro, han cobrado de ellos, pero en plan colonial y donde la colonia somos nosotros con el cacique trincando y los demás pringando. Todo provenía de lo que se iba a obtener por aquí con las prebendas que el politicastro les garantizaba conseguir, ya sean inversiones fraudulentas, cultivos de lino en tierra de secano o deslocalizaciones. Y todo a Suiza o Andorra. Siempre vampirizando a los súbditos propios.

Por eso digo que a Monedero le perdió su internacionalismo. De ser como Rato, se hubiera jactado de haberles tomado el pelo a los chavistas. Porque, eso sí, si alguien se toma en serio que Monedero y compañía son la quinta columna al servicio de los designios del bolivarismo que pretende convertir la península en colonia sudamericana, pues que se lo haga mirar. Pero no por un psiquiatra, sino por un exorcista.

El problema de Monedero fue el renuncio en que le pillaron por su actitud tan chulescamente gallarda cuando se tiró el farol. Fíjense, en cambio, en la altivez propia del calavera de buen tono exhibida por Rato. Y esto es lo que no supo hacer Monedero. Pero eso sí, acostumbrados a políticos que sólo saben robar a los propios, Monedero merece, dentro del gremio de los trincones, el mismo premio al que sería acreedora una empresa nacional exportadora de alta tecnología. Algo inédito.

De haber hecho como Rato, de haberse mantenido impertérrito como él, ahora sería un héroe. Porque aun admitiendo que hubiera robado por estafa o engaño a los bolivaristas venezolanos, él no les robó a sus compatriotas. Parecerá broma, y lo es, pero a ver qué otro lo ha conseguido.

Hace ya muchos años, cuando estaba estallando la Tangentopoli italiana, un gran periodista, Indro Montanelli, justificó a Monedero avant la lettre. Montanelli, como hombre culto que era, les recordaba a los italianos que todos sus líderes, empezando por Julio César, habían sido unos corruptos obsesivos. Del botín que aportó César al erario romano por su conquista de las Galias, nos recordaba, distrajo para sí como el 40% del total. Y tantos otros no le fueron a la zaga. Cierto, eran corruptos, nos decía Montanelli, pero aportaron riqueza a Roma; los políticos actuales, en cambio, no aportan nada y sólo roban.

Al menos desde esta perspectiva, Monedero merecería un reconocimiento de todo el pueblo español. Engañó a Hacienda, pero no les robó a los suyos. Y eso, hoy, es un hecho diferencial. Además, ha dimitido.


¡A DEBATIR!

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RecerCaixa. Els debats
L'Obra Social ”la Caixa” i l'Associació Catalana d'Universitats Públiques organitzen el debat:
“Innovació, educació i
nou mercat laboral”
A Espanya, la proporció de persones en atur amb estudis universitaris o FP de grau superior és d'un 14%, xifra que gairebé triplica la mitjana dels països de l'OCDE, d'un 5%. A més, el mercat laboral demana nous perfils professionals i competències que requereixen l'adaptació del sistema educatiu a aquests canvis. Com cal respondre a aquest repte per garantir la inserció laboral dels joves? Què cal fer per millorar la formació professional i els plans educatius vigents? Quines estratègies s'estan duent a terme des de la UE per impulsar la innovació a les aules?
Moderarà el debat Milagros Pérez Oliva, periodista d'El País
Hi participaran Jordi Caballé (Barcelona Graduate School of Economics),
Francesc Imbernon (Universitat de Barcelona), Xavier Massó (ASPEPC·SPS
Sindicat de Professors de Secundària) i Josep Maria Rañé (Consell de Treball,
Econòmic i Social de Catalunya)
L'acte tindrà lloc el dimecres 6 de maig, de 18.30 a 20 h,
al Palau Macaya (pg. de Sant Joan, 108, Barcelona).
Entrada gratuïta. Places limitades.
L'assignació de places es farà per ordre estricte d'arribada.
L'acte s'inclou dins el cicle “Els debats de RecerCaixa”, una iniciativa del programa d'impuls a la recerca científica d'excel·lència RecerCaixa, impulsat per l'Obra Social ”la Caixa” i amb la col·laboració de l'Associació Catalana d'Universitats Públiques. El cicle consta de sessions independents i té com a objectiu obrir un espai de diàleg per reflexionar sobre temes d'actualitat i contribuir a la millora del benestar social gràcies als resultats de la recerca i de la resta d'actors que hi estan implicats i relacionats.
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