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dissabte, 10 de desembre del 2016

A propósito de 1898 y los últimos de Filipinas



Cuentan que Chou En-lai (1898-1976) afirmó en cierta ocasión que todavía era pronto para determinar los efectos de la Revolución Francesa. De ser cierto, también lo sería, más aún, para los acontecimientos de 1898. Pero más allá de la verdad o no de tal afirmación, lo cierto es que nunca es tarde para recuperar nuestra historia y ciertos episodios de ella que, por enaltecidos o por denostados, parecen habérsele hurtado a una memoria histórica cada vez con más escaso sentido de la historicidad. Bienvenida sea, pues, cualquier iniciativa que pretenda recuperarla, sin mitificaciones ni mistificaciones, como es el caso de la película que nos ocupa, «1898: Los últimos de Filipinas».
En 1898, cuando nacía Chou En-lai, faltaba todavía cerca de medio siglo para que emergieran él mismo y los Mao Tse-tung, Gandhi, Nerhu, Ho-chi-min… Pero ya por entonces, adelantados a su tiempo, un grupo de ilustrados filipinos –Aguinaldo, Rizal, Ponce, Sacay…- luchaban por la emancipación de su tierra. No pretendían, al principio, separarse de España, sino la integración de Filipinas en la Corona Española bajo un modelo parecido al de la Commonwealth británica. Fue por la torpeza española que se convirtieron en independentistas y se arrojaron a los brazos de los Estados Unidos. Algo de lo que luego se arrepentirían, porque los americanos habían llegado para quedarse. Y si los españoles habían fusilado a Rizal, los americanos ahorcaron luego a Sacay; y de poco le fue al propio Aguinaldo correr la misma suerte. Con la propina de un millón de muertos –más que en tres siglos y medio de dominación española- en una guerra que perdieron.
 
El resto del artículo, en catalunyavanguardista, aquí.
 

dimecres, 20 de gener del 2016

ETTORE SCOLA IN MEMORIAM



Con Ettore Scola se va el último de los grandes directores italianos y uno de mis favoritos. De la generación posterior a los Fellini, Antonioni,  Rosellini, de Sicca y Visconti, todas y cada una de sus películas tenían un especial encanto e interés... que sólo un gran maestro sabe incitar. Se va con él también una forma de entender y hacer cine; un cine crítico e inteligente, que sabía establecer con el espectador complicidades sólo en apariencia facilonas y construidas sobre la base de las cosas bien hechas. Algo que cada vez se echa más en falta.

De su filmografía recuerdo especialmente Le Bal (1983), el recorrido por una sala de baile parisina a lo largo de medio siglo, o La Familia (1987), pero sobre todo, su impresionante  La Nuit de Varennes (1982) - Mondo Nuovo, en su versión italiana-, para mí, sin duda la mejor. Una película en la cual, bajo el formato de La Diligencia (1939) –Stagecoach-, de John Ford, nos sitúa a personajes históricos viajando de París a Varennes en verano de 1791, tras los pasos de un prófugo Luis XVI, en uno de los momentos más cruciales de la Revolución Francesa, que había huido de las Tullerías para reunirse con los ejércitos austroprusianos y, bajo su protección, marchar sobre París y restaurar el absolutismo. Fue detenido con su familia en Varennes, disfrazado y viajando de un incógnito que no supo disimular, reconocido por un palafrenero gracias a su parecido con la silueta de una moneda, y detenido por el alcalde de este pueblo al que tales hechos hicieron pasar a la historia. Su captura y vuelta a París marcó su sentencia de muerte.

Durante el trayecto en diligencia (...)
El artículo completo AQUÍ
 
 

dilluns, 5 d’agost del 2013

HANNAH ARENDT POR MARGARETHE VON TROTTA



Recuerdo “Las hermanas alemanas”, a principios de los ochenta, y “Rosa Luxemburg”, ya en el segundo lustro de la misma década, que fue, creo, la última película suya que había visto… hasta ahora, con “Hannah Arendt”.

La verdad es que contra lo que había leído hasta ahora de dicha película, he de decir que me gustó, más aún, me sedujo, tanto por su planteamiento como por su ejecución. Otra cosa es que pretendamos que la película sea un debate filosófico imposible, entre otras cosas porque es precisamente la dimensión filosófica lo que se les pasa por alto a todos los corifeos con los que trata de dialogar Arendt sobre su recepción de los escritos relativos a Eichmann y a la utilización de este siniestro personaje como ejemplo de la banalización del mal. Y que dicha dimensión filosófica se soslaye de forma tan explícita no es precisamente casual, sino sin duda alguna uno de los mensajes de la película.

A Arendt se le reprocha que, esperándose de ella la descripción del juicio a Eichmann propio de una intelectual antinazi comprometida, con todos los tópicos ad usum del momento, se descuelgue con un ensayo sobre la ontología del mal a partir de su banalidad expresada en un individuo trivial como Eichmann, y que además, cuando se permite bajar a la arena intelectual americana, denuncie el error que supone reificar este “mal” en un individuo, como si el nazismo hubiera sido cosa de algunos seres perversos que lo corrompieron. Arendt les recuerda que Eichmann era sólo una pieza, bastante insignificante, por cierto, de un engranaje monstruoso, y sin disculpar en absoluto sus responsabilidades personales, y precisamente por eso, nos recuerda que se estaba juzgando a un criminal, pero no al sistema que hizo posible que este individuo ocupara el puesto de criminal que de no haber ocupado él, hubiera ocupado cualquier otro.  

Y este era su gran problema, cuando para obedecer se ha de haber renunciado previamente a pensar, a juzgar de acuerdo con los propios valores y, con ello, a ser incapaces de la menor crítica, ya sea por comodidad, por supervivencia o, algo si cabe mucho peor, por simple inercia. Y cuando esto se produce de forma generalizada, cuando la disidencia es la excepción... Que no hubo un Eichmann, sino miles, y puede que los vuelva a haber; basta con que se den las circunstancias como para ello.

Y en lo de la supervivencia no sólo nos encontramos, concluyó Hannah Arendt, con los abyectos casos del lado nazi. También algo parecido, formalmente y con los debidos matices, ocurrió del lado judío. Desde esta perspectiva, la resignación del judío y, sobre todo, de muchos de sus dirigentes que, acaso intentando evitar males mayores -¿podía haber un mal mayor?- entablaron una cierta complicidad con los nazis, con la debida asimetría que la posición de cada bando imponía, es el correlato del Eichmann frío e impasible que envía trenes cargados de humanos a las cámaras de gas con la satisfacción del deber cumplido.

Y es en eso último, en lo de la complicidad, asimétrica ciertamente, pero complicidad al fin y al cabo, donde se creyó ver, por más que ella misma se esforzara en explicarlo, una frivolización del holocausto que impelió a arrojarla a los leones y declararla apestada. La última escena de su conferencia final en la universidad es especialmente significativa en este sentido, cuando un antiguo compañero le espeta : ”ya no eres amiga mía, desde ahora mismo no quiero saber nada de la favorita de Martin Heidegger”. Todo un golpe bajo.
En aquellos mismos momentos, año 1960, centenares de antiguos nazis, tan criminales como lo podía haber sido Eichmann, estaban medrando en la nueva Alemania, en Sudamérica y en los propios Estados Unidos. En cierto modo, Arendt estaba diciendo que Eichmann no tenía para nadie la utilidad que sí tenía Werner von Braun. Y esto apuntaba mucho más allá que al sistema nazi y a su maldad intrínseca. Tal vez por esto nadie entendió, o no quiso entender, que apuntar directamente hacia el sistema no era de ninguna manera exculpar al individuo, sino, muy al contrario, subir el envite.

Pero eso es precisamente lo que no le interesaba a nadie, ni al Estado de Israel. Mejor dejar las cosas como estaban y el que se mueva no sale en la foto. Como siempre.

dimecres, 13 de març del 2013

DJANGO Y TARANTINO: UN HOMENAJE "SUI GENERIS" AL WESTERN



No podía ser de otra manera, tratándose de Tarantino. La época y el marco geográfico son algo atípicos para un western. Año 1858 y el viejo Sur. El western, sensu stricto, más bien se ubicaría en la época inmediatamente posterior a la guerra civil -aunque también durante dicho conflicto- y más bien en los territorios de frontera del medio oeste. Pero tenía que ser allí para poder homenajear también a "Lo que el viento se llevó".

En realidad, uno casi lamentó no llevar encima el bloc de notas para poder ir enumerando todos y cada uno de los homenajes a conocidos westerns que se iban sucediendo. Pero entonces no hubiera podido disfrutar de la película.

Hay un homenaje, eso sí, que no se corresponde a ningún western y que a mí me parece genial. El que yo interpreto como homenaje a Monthy Python, cuando los aprendices de ku-kux-klan en plena razzia se quejan de que con aquellos sacos en la cabeza no ven un pijo. A lo mejor resulta que no es tal homenaje, pero a mí de verdad que me lo parece y así lo interpreto.
 En fin, altamente recomendable.

diumenge, 9 de desembre del 2012

IBERIA, TELEFÓNICA Y "EL CAPITAL" (de Costa Gavras)


Resulta que Iberia va a despedir a cinco mil trabajadores. A la vez, la misma Iberia va a comprar Vueling. Quizás la haya comprado ya. Y el Estado sin decir esa boca es mía.

Telefónica, por su parte, con unos beneficios declarados de 2075 millones de euros, sólo en el primer semestre, y previsibles de 4000 millones en todo el año, parece no tener suficiente y ha decidido también enviar al paro a unos cuantos miles de sus trabajadores. Con medio PP de Ansar ahí dentro ¿Habrá intentado Rajoy ejercer sus "buenos oficios"?

Me entero que "Paradores Nacionales" va a cerrar unos cuantos ídem. Y resulta que, de paso también me entero, estos paradores, cuya propiedad es del Estado, están gestionados por una empresa privada. Pero quien aparece dando la noticia del cierre y los despidos en televisión es una secretaria de estado (?). ¿A qué estamos jugando?

La Sanidad pública, correteada por gobierno central y autonómicos, se está privatizando a marchas forzadas. Por lo visto, todos querían la transferencia de la competencia para poder privatizar "mejor". Cataluña y Madrid son los casos más conocidos, pero no los únicos. Un sector, el sanitario, que se privatiza bajo el subterfugio de ser "deficitario". Pero entonces, si según dicen se va a mantener el servicio ¿Cómo se explica que las empresas privadas le tengan echado el ojo? ¿Les gusta perder dinero?

Cuatro casos muy distintos -podríamos citar más- y una cosa en común. En todos ellos estamos hablando de sectores que fueron antaño propiedad del Estado. Hoy privatizados o en vías de ello y, una vez exprimidos, tirados a la basura.

Uno, modestamente, se pregunta cómo puede moralmente alguien que dice que está perdiendo dinero, cerrar líneas, despedir a cinco mil trabajadores y, a la vez, adquirir una empresa de la competencia que está realizando algunas de las líneas que ahora cierra la primera. Y cuando digo "moralmente" me estoy refiriendo a cómo el Estado no regula esto e interviene de una vez ante tanta falta de escrúpulos. ¿No estaba para eso?

Y uno se pregunta también cómo una empresa que se privatizó y en la cual acto seguido se colocaron en puestos de grandes soldadas los mismos ministros que la privatizaron y sus amiguetes de turno, cómo, decía, declarando beneficios puede estar haciendo un expediente de regulación de empleo que pone en la calle a cerca de diez mil personas.

¿Y lo de los "Paradores Nacionales de Turismo"? Si es una empresa privada ¿Por qué da la noticia el ministerio? Y si sigue siendo patrimonio nacional -me temo que como el del gran Berlanga- ¿Cómo no se toman cartas del asunto? ¿Es acaso eso mismo lo que quieren hacer con la Enseñanza Pública? Porque al ministro Wert parece que lo único que le preocupa es en qué lengua se dice, no qué se dice. Quizás para que no se sepa que está copiando de Cataluña el modelo de gestión privatizadora de los centros públicos.

De la Sanidad pública, mejor no hablar, ya lo hice a propósito de la adjudicación de un Centro de Atención Primaria en L'Escala (Girona) a una empresa cuya actividad principal son los servicios de limpieza. Así, tal cual.

En fin, todo esto son apuntes apresurados que le vienen a uno después de haber visto la película "El Capital", de Costa Gavras, y de ponerla en relación con la perplejidad que le produjo enterarse que Iberia despedía gente a la vez que compraba empresas, sin que "nadie" hiciera nada para evitarlo. No es, desde luego, ésta, la mejor película de Costa Gavras. La mejor, para mí, siempre será la mítica "Z" -un icono sentimental, también-. Pero tampoco denuncia nada que no ocurra. Muy al contrario, es más realista de lo que muchos puedan llegar a creer. Eso sí, se le olvida algo, aunque lo insinúa con la "broma" de las encuestas de autoevaluación entre el pesonal empleado: el imprescindible pábulo a la parroquia para que siga entretenida. El "opio del pueblo" o el "Somma" de los Epsilon en el Brave new world del inolvidable Huxley. A Costa Gavras se le ha olvidado, pero a nuestro gobierno no. Que para eso es el "Gobierno".

Y si no, pasen y vean, señoras y señores, un espectáculo único en el mundo, más sorprendente aún que el de aquel elefante que hacía media.... media hora que se esperaba. Mientras la crisis nos ha mandado ya a "Segunda División" y amenaza con aherrojarnos a la "Segunda B", la gran preocupación del Estado, bien jaleado por la caverna mediática y los abrazafarolas y mangantes de turno, es que los estudiantes catalanes no se examinen de catalán en las "reválidas". ¡Ya era hora que alguien se atreviera! ¡Ese Wert sí que los tiene bien puestos! Pues vaya, ni ESO.
Yo me pregunto: ¿Tenemos un Estado o una mierda?