dissabte, 29 de setembre del 2012

EL ASESINATO DE PRIM: LA ÚLTIMA PISTA (1ª parte) (A vueltas con la muerte de Prim - XV)


Hay una última pista que los jueces no pudieron contemplar en sus diligencias. El expediente 306/1870, al que tuvo acceso Pedrol Rius, constaba en 1960 de unos 18000 folios. Hoy son sólo 8000. Más de la mitad del sumario se hizo desaparecer; hojas aisladas y tomos enteros sustraídos intencionadamente; hasta que el juez decano de Madrid localizó los restos del expediente, hace unos  pocos años, en unos archivos olvidados y los puso a salvo.

Y ahí tenemos el hecho significativo: que un siglo después siguiera importando quién pudo estar detrás del asesinato de Prim es precisamente una pista en sí. Porque descarta a unos e imputa a otros según a quién pudiera preocuparle, tanto tiempo después y en unas circunstancias políticas muy concretas, que se descubriera al verdadero asesino de Prim.

También nos permite deducir que Pedrol Rius no dio en el clavo. Si lo hubiera hecho no tenía sentido que nadie se hubiera dedicado después a "distraer" documentación del expediente. Ya fuera porque no supo, no pudo o no quiso -nada es descartable-, Pedrol Rius no remató la faena, pero levantó la liebre y saltaron las alarmas. Es decir, en el expediente 306/1870 había una bomba que aún no estaba desactivada cien años después.

Y este remate final no podía ser otro que el nombre que movió todos los hilos; el engarce que cerraba la cúpula de la conspiración y sin el cual ésta no se aguanta. Alguien que cumpliera dos condiciones: la primera, haber urdido la trama y cerrar las complicidades necesarias para poderla lllevar a cabo; la segunda, que aún cien años después, el régimen franquista tuviera interés en encubrirlo.

A la vista de lo ocurrido con el sumario, Montpensier o Serrano pueden descartarse como autores intelectuales del asesinato de Prim. Acaso pudieran cumplir con la primera condición, pero no con la segunda. Que se hubiera descubierto que era uno u otro no le afectaba en nada al régimen franquista. Ni siquiera simbólicamente: ninguno de ellos formaba parte de la iconografía del régimen. Además, esto ya casi que lo había dicho Pedrol Rius y se había dicho desde siempre. Pedrol Rius, en realidad, no aportó ninguna novedad significativa. Lo significativo es precisamente que, sin aportar ninguna novedad, incitara noventa años después a la mutilación sistemática del sumario. Esto sí que es significativo.
Ahora bien, esta pista lo es por una y sólo una razón: ¿Qué interés podía tener el régimen franquista en impedir que se supiera quien urdió la muerte de Prim? ¿Qué o a quién quería encubrir y por qué?

dijous, 27 de setembre del 2012

¿Y QUÉ DICE GALDÓS? (A vueltas con la muerte de Prim - XIV)

                                                       
Don Benito Pérez Galdós
 
 
Había oído decir que Galdós disponía de información sobre el asesinato de Prim, que acabó desestimando y aceptó al final la versión oficial. La versión oficial del momento, se sobreentiende. Puede que sea cierto, y es en gran medida la impresión que uno tiene después de la relectura de sus cuatro "Episodios" relacionados con el general reusense: "Prim", "La de los tristes destinos", "España sin rey" y "España trágica".
Lo primero que sorprende es que parece atribuir el atentado y muerte de Prim únicamente a Paúl y Angulo y sus acólitos. No implica ni indirectamente a Montpensier, con quien, ello no obstante, es evidente que Galdós no simpatizaba en absoluto. Ni tampoco a Serrano, a quien a pesar de insinuar ciertas proclividades montpensierianas, presenta como leal y respetuoso con Prim, hasta incluso con cierta camaradería sana entre ambos. Ni una mención a su conocida rivalidad desde los tiempos de la expedición a México, cuando de retorno Prim a Cuba, donde Serrano estaba destinado como capitán general, casi llegaron a las manos.
Hay, en cualquier caso, detalles interesantes en los episodios de Galdós. Por ejemplo, uno de sus personajes ficticios da como cierto que Isabel II, al saber que estaba todo perdido, pensó en abdicar en su hijo menor de edad, delante de Espartero. Y eso, "...Serrano lo aceptaría". Pero ello no es óbice como para que más adelante ponga en boca de un supuesto amigo de Serrano que "...me ha dicho el duque de la Torre que no hay rey más viable que Montpensier". Sorprendente ¿no?
Aún más interesante es la evocación que nos hace de los sucesos de Tarragona, cuando la insurrección federalista del 69, que acabó con la vida del secretario del gobernador. Don Benito sitúa allí a tres personajes montpensieriranos, uno ficticio, uno real y un tercero algo enigmático. Los personajes son el supuesto diputado Urries -un arribista comprado por Montpensier-, el propio Solís Campuzano -secretario de Montpensier- y un enigmático "Angulo", que estaría trabajando para Montpensier. Todo indica que este Angulo es José Paúl y Angulo, pero Galdós se limita en estos pasajes a llamarle "Angulo". Hay dos cosas a tener muy en cuenta: Paúl y Angulo aparece en varias ocasiones a lo largo de estos relatos citado explícitamente por su nombre -incluso aparece a bordo de la "Zaragoza"-. En estos pasajes, en cambio, se le cita simplemente como "Angulo" sin especificar en modo alguno que es el mismo personaje que había aparecido en anteriores ocasiones. Ello podría no tener importancia, pero es que se elude explícitamente cualquier referencia al personaje. En segundo lugar, estos tres individuos están de alguna manera conspirando a favor de Montpensier, quien a su vez financia cualquier operación, sea del signo que sea, que sirva para debilitar la posición de Prim. ¿Nos está diciendo que Paúl y Angulo pudo colaborar con Montpensier?
Si lo hace, se guarda mucho luego de ni tan sólo insinuar cualquier colaboración explícita entre uno y otro para asesinar a Prim.
Bueno, me temo que ya no queda más remedio que dar la última pista. La que siempre hemos tenido delante de las narices y nadie parece haber reparado en ella.

dimarts, 25 de setembre del 2012

NACIONANISMO (II)


Algo ha de haber ocurrido, desde luego. Y podría ser que el Estado-nación se hubiera acabado convirtiendo en una forma de contractualismo que aletargaba la lucha de clases, a la vez que propiciaba cierta sociedad de bienestar. La globalización y la consiguiente deslocalización habrían sido las respuestas del mercado a este estado de cosas. Porque desengañémonos, tampoco el Estado-nación es hoy ya soberano. El mercado global está liquidando a los Estados como tales, a la vez que promueve un remedo ucrónico-feudal que los deja a su merced.

Las poblaciones de los territorios que constituyeron la antigua Yugoslavia puede que se sientan hoy en día muy identificadas con sus nuevas, flamantes y homogeneizadas naciones independientes, pero si hablamos de soberanía efectiva, la pérdida respecto a su antigua matriz es indiscutible. Y también es evidente que no hace falta que un Estado se fragmente para perder soberanía hoy en día. Ni que pierda ninguna guerra.  La transformación se da también en el supuesto de mantenimiento de la misma base territorial.

Tal vez el Estado-nación se había hecho demasiado fuerte para según qué intereses, acaso los de los mismos que difundían jocosamente que la Administración necesita de más Administración para poder atender las crecientes necesidades de la Administración. Pues bien, esta Administración era también la que había hecho posible un Estado que, además de policía y ejército, disponía también de médicos, profesores, jueces, bomberos, seguro de desempleo, jubilaciones, transportes públicos…  Y que se hacía cargo de las grandes empresas que, de escasa o nula rentabilidad, pero consideradas de interés social o un sector estratégico, sólo el Estado podía asumir. La némesis de "los mercados" se llamaba "nacionalización".

El Estado del bienestar, al ampliarse, también se fortalecía, y la imposición de determinada normativa sobre condiciones laborales, ambientales o de cualquier otra índole es algo que, se mire como se mire, no gusta a eso que se llama "los mercados". Y eran tiempos en que no era posible la deslocalización. Hasta un cierto punto, algunos Estados hicieron pasar por las horcas caudinas al mercado, al menos los Estados más serios y fuertes. Hasta un cierto punto, digo, y con todos los matices que hagan falta. Pero algo de esto hubo. Hoy no queda prácticamente nada.

No creo que nadie en su sano juicio pueda albergar la menor duda sobre ello.  ¿De verdad alguien puede ser tan ingenuo como para pensar que las legislaciones laborales de Cataluña, Euskadi y lo que quedara de España iban a ser ni tan sólo semejantes a las actualmente ya recortadas? Sólo que pensemos en las bajadas de pantalones y subidas de faldas que se han realizado en torno a la grotesca competición entre Barcelona y Madrid por un complejo lúdico indeseable y laboralmente semiesclavista como Eurovegas, nos podremos ir haciendo una idea. Para echarse a temblar.

Pero es que el debilitamiento del Estado, entendido como Administración y Estado del bienestar, no sólo se da en el supuesto de su fragmentación por secesión de algunos de sus territorios, sino que se produce también cuando las tensiones territoriales dejan sin capacidad de respuesta  colectiva frente a unos recortes en los servicios sociales, en los derechos laborales y civiles, sin que haya sociedad en condiciones de presentar resistencia, fragmentada y ocupada como está en sus disputas “nacionánicas” y con la única opción, al parecer, de decidir quién ha de ser el "recortador". Parecerá un contrasentido, pero a nadie le está yendo mejor que al Sr. Rajoy con lo que está pasando. En otras circunstancias, no hubiera podido recortar tanto.

dilluns, 24 de setembre del 2012

TEMPUS FUGIT, GENERAL BONITO (A vueltas con la muerte de Prim -XIII)

AMADEO ANTE PRIM


Serrano sí parece haber sido beneficiario directo de la muerte de Prim. Fue presidente del gobierno con Amadeo, y de la República o, mejor, de lo que quedaba de ella, después del golpe de Pavía, a quien había derrotado militarmente en Alcolea. Pero no parece que tuviera capacidad para urdir él solito tan amplia y minuciosa trama como fue el complot que llevó a la eliminación de Prim. No era lo bastante inteligente.

Si Paúl y Angulo era un egótico, Serrano era un narcisista. Su jefe de escolta estuvo implicado en la contratación de sicarios para una tentativa de asesinato fallida. Acaso pudiera haber sido cómplice pasivo, que simplemente dejara hacer, en la convicción que la desaparición de Prim le allanaba a él el camino. Pero de esto a estar en la cúspide de la trama va una infinidad.

Cuando Amadeo I visitó en la basílica de Atocha la capilla ardiente de Prim, le prometió a su viuda que iba a detener a los asesinos de su esposo. "Bastará con que mire a su alrededor, Majestad" le contestó ésta. El que estaba allí era precisamente Serrano.

Si hubo alguno de entre los implicados que obtuvo algún beneficio de la muerte de Prim, éste fue sin duda Serrano. Pero con franqueza, le veo incapaz de ser el autor intelectual. Más bien cabría decir que si siguió siendo influyente, fue porque no molestaba a nadie peligroso. Y cuando empezó a creérselo y jugó a ser el Mac-Mahon español, lo echaron y punto. Tempus fugit, general bonito, tempus fugit.

dissabte, 22 de setembre del 2012

NACIONANISMO (I)


Jorge expone en su blog con bastante crudeza lo que para mí es el ingrediente fundamental de lo que se está cociendo con todo este resurgimiento nacionalista: propiciar la tensión, el stress, con una finalidad muy concreta: conseguir la hegemonía de unos determinados grupos sobre una determinada sociedad. Ya he dicho en otras ocasiones que el estado del bienestar fue el resultado del pacto tácito entre las socialdemocracias y las democracias cristianas para contener el peligro real de bolchevización en la Europa de 1945. Muerto el perro, se acabó la rabia. O lo que es lo mismo, liquidada la URSS, el estado del bienestar se convierte en una rémora que hay que desmantelar. Pero convencer a la gente de ello no es tan fácil. Por lo tanto, hay que buscar y promover valores desde los cuales este mismo estado del bienestar acabe siendo visto como tal rémora por sus propios beneficiarios, por aquellos que deberían defenderlo a muerte. La generación de tensión desde nacionalismos centrales y periféricos ha sido en España el primer gran elemento coadyuvador en esta empresa. El segundo ha sido el favorecimiento indisimulado de la inmigración ilegal para utilizarla, no tanto como mano de obra barata, que también, sino como factor de desestructuración social que produzca la quiebra de un estado de cosas que se lleve por delante también a los valores en que se inspiraba. En el desamparo y la inseguridad, el individuo busca algo a que agarrarse, y como no hay nada mejor que una identidad diseñada a medida, no como la fría moda prêt à porter  propia de la indistinción administrativa del Estado moderno, encuentra lo que previamente ya se le había preparado: esta nueva forma de religión que es el nacionalismo. Pero eso sí, reconvertido, adaptado a la función para la que se lo ha rediseñado.

El nacionalismo se presenta como próximo el individuo, casi intimista, penetra en su singularidad y le confiere una identidad a la cual se debe. En contraposición, se presenta un estado frío y distante, voraz recaudador meramente extractivo, que reinvierte el botín del expolio en otros lugares o en otras gentes. Ya sean otros territorios u otras clases sociales los supuestos beneficiarios de este expolio. En cualquiera de los casos, el agravio está servido.
Pero hay una diferencia fundamental entre el nacionalismo clásico del siglo XIX, que emerge como superación del ancien régime y se instala como solución de continuidad frente al agotamiento de la Revolución Francesa, y el nacionalismo emergente del que ahora estamos hablando, ya sea el españolismo tridentino de Intereconomía o el catalanismo montserratino de TV3. La diferencia radica en que el primero era estatalista y su obra histórica fue precisamente el Estado-nación. El de ahora, el nacionalismo redivivo que emerge en el siglo XXI, es furibundamente antiestatalista. El mismo fenómeno, sólo que de forma mucho más civilizada, como es normal, se está produciendo también en Europa. La diferencia la pone el pathos hispano y las tensiones que le son inherentes, que agudizan el proceso y le confieren una mayor dosis de conflictividad y vesania.  Pero estamos hablando de algo que está pasando en todas partes. Hace doscientos años, el nacionalismo cuajó bajo la forma del Estado-nación; hoy, en cambio, se propone destruirlo y substituirlo por no se sabe muy bien qué. ¿Qué ha pasado aquí?

divendres, 21 de setembre del 2012

L'ATZUCAC DEL SR. MAS: CÀLCUL ERRONI O DÈFICIT CATEGORIAL?


La llengua anglesa distingeix entre policy i politics per a designar àmbits que nosaltres remetem a un sol terme: “política”. Policy refereix a la gestió i acció quotidiana, inspirada certament en algun projecte que estableix les línies mestres d’aquesta gestió i les accions que es duen a terme. Si en català, per exemple, parlem de “la política d’aquesta o aquella empresa”, en anglès en diríem policy; Si ens volem referir, en canvi, a la “cosa pública”, aleshores ho hauríem de traduir per politics.

En el llenguatge col·loquial ens atansem de vegades a aquesta distinció quan, tot emfasitzant, diem “política amb majúscules” per distingir-la de l’altra. Ni tan sols és que ho escriguem amb majúscules, sinó que simplement és un recurs ad hoc per a acotar l’àmbit discursiu en què pretenem situar-nos. No és tampoc “’alta política”, que en tot cas seria una part d’aquesta política amb majúscules”.

Politics i policy no es poden confondre. Que no tinguem un terme exclusiu per a designar cadascun d’aquest àmbits, no ens excusa pas d’incórrer en indiscriminació conceptual. Altrament ens trobaríem en aquella nit que –com deia Hegel utilitzant l’expressió alemanya- totes les vaques són grises. És a dir, la indistinció entre policy i politics és la incapacitat de discriminar entre l’esfera del particular i la de l’universal. I això no s’arregla aprenent l’anglès. Tant de bo fos així!

Aquí a Catalunya, i per raons que ara fóra massa llarg d’explicar, la cosa s’ha mogut durant els darrers trenta-cinc anys entre els àmbits del singular i el del particular. Anar fent, se’n diu també. El problema sorgeix quan es fa un triple salt conceptual -sense xarxa- cap a l’esfera de l’universal amb categories pròpies de  l’esfera del particular. És el que li acaba de passar al Sr. Mas. Si a hores d’ara ja ho ha entès o no ho entendrà mai, això és quelcom que ignoro. Però algú li hauria d'explicar.

No és que Mas no faci Politics, sinó que quan en fa és  amb categories de policy. No perquè no hagi sabut entendre l’Estat; tampoc perquè no tingui sentit d’Estat. No és aquest el problema. Entenguem-nos: en un Estat català independent, tant el Sr. Mas com el seus corifeus seguirien sense tenir sentit d’Estat i sense entendre’l. No han estat dissenyats per a això, segurament, tal i com apuntava el Jordi Ramírez en el seu blog. Són molt espanyols, si més no en aquest sentit. Perquè l’Estat es mou en l’àmbit de l’universal. I no es pot entendre l’Estat amb categories de l’esfera del particular, ja sigui l’estat espanyol, el català o el de les ximbambes. Això pot agradar o no, però és així. Qui no vulgui pols, que no vagi a l’era.

No és una confusió conceptual, sinó un dèficit: fretura de categories per a entendre l’àmbit en què es desplega el farol que s’ha tirat. Ell i els que l’envolten. Molt intel·ligentment, al meu entendre, Gregorio Luri es pregunta en el seu blog si l’independentisme ja ha calibrat bé les seves forces abans de tirar pel dret, tot partint de la base que en política mana el que es coneix com “correlació de forces”. Per a mi, la resposta és evident: no. Càlcul erroni o simple fugida cap endavant? Tant s’hi val. Una cosa és un Estat; una altra de molt diferent, un xiringuito. I entremig, l’Estat xiringuito. Estem ben posats!

Tothom pot entendre, per exemple, que les categories per a les qual es regeix un negoci familiar no són les mateixes que les d’una gran superficie amb trenta mil treballadors de totes les escales. No estic dient que un botiguer no hagi de poder dirigir mai “El Corte Inglés”; el que estic dient és que si ho fa amb les categories pròpies de la botigueta, se n’anirà a norris. M’agradaria poder dir que en Mas s’ha fet un embolic conceptual. Doncs no, el problema és molt pitjor, hi ha un déficit conceptual.

Fins ara s’havia estat practicant la policy del “qui dia passa, any empeny”. I no em refereixo als exemples demagògics que aquesta dita podría sugerir. Només diré que no els anava del tot malament. Però el salt a la Politics requereix d’un altre bagatge. I comprometre tot un poble en una fugida cap endavant com aquesta, total per salvar el cul –perdó per l’expressió-, és irresponsabilitat culpable. El primer que s’ha de saber és amb qui t’estàs jugant els quartos. I un governant té l’obligació de saber-ho. No valen excuses.

S’ha confós el parxís amb el póker. I això és molt greu. Gravíssim. Sobretot si li has estat dient a la gent que s'estava fent un parxís.
Ara, a veure qui ho arregla!

dijous, 20 de setembre del 2012

CARRILLO, IN MEMORIAM


Tenía previsto elaborar una nueva intervención sobre la izquierda racionalista y la izquierda sentimental, pero la muerte de Santiago Carrillo me obliga a aplazarla momentáneamente. Nobleza obliga. Hablemos pues de Don Santiago.

Tal vez lo más repugnante de la muerte no sea la finiquitación del hecho biológico, sino otro hecho, social éste. Me refiero a la redomada hipocresía de todos los farsantes que, después de haber puesto a alguien a caer de un burro durante años, se deshacen en elogios sobre el mismo tan pronto como consideran que ha dejado de representar un peligro o, consecuentemente con ello, con ocasión de su fallecimiento. Carrillo se libró en vida de muchas cosas, sin duda, pero no de esta al morir. Al oír las declaraciones de ciertos personajes sobre Santiago Carrillo, y recordando lo que habían llegado a decir de él, siente uno náuseas. A fin de cuentas, a este país quizás no sea el esperpento lo que más le vaya, sino el sarcasmo, el más grotesco de los sarcasmos. Lo que debe estar riéndose.

En lo que a mí respecta, jamás me inquietó de Carrillo lo que sus detractores decían de él, con razón o sin ella. Lo de Paracuellos con Carrillo fue simétrico a lo de Badajoz con Yagüe y a tantos otros actos de guerra, perpetrados por vencedores y vencidos en todas las guerras que en el mundo han sido. No es que haya o no haya criminales de guerra, sino que la guerra ella misma es un crimen.  Y quien no quiera verlo, que no mire. El suyo fue, además, un siglo especialmente duro. Podemos y quizás debamos serlo con él. Pero entonces, seámoslo con todo hijo de vecino. Que tanta historia de buenos y malos empieza a ser un insulto a la inteligencia.

No, no es esto lo que me preocupó nunca sobre el hombre que, a fin de cuentas, fue mi lejano secretario general durante un tiempo más bien breve. O que ahora veo como breve. Ni las entonces nunca admitidas purgas en que hubiera participado desde un primer momento de la guerra civil; o dónde estaba Nin...

Lo para mí verdaderamente inquietante de Carrillo es el desasosiego que me produce hoy pensar que una vez creí en pontífices infalibles al frente de partidos infalibles que dirigían la historia hacia un destino no menos infalible. Y la verdad, de eso no tenía la culpa Carrillo, sino los que necesitábamos creer en esta infalibilidad para alimentar nuestras ilusiones y nuestras ínfulas. Puede que también para sublimar nuestras frustraciones.

Luego, con tanta caída del caballo camino de Washington o del Volkgeist más a mano, no sorprende ver como la intransigencia se tornó simétrica, pero intransigencia al fin y al cabo; ni tampoco como tanto intelectual que se había hecho marxista acríticamente, se "borró" igual de acríticamente apuntándose a la patria más próxima con la fe del converso.  No así Carrillo, de quien no puede negarse que aguantó el tipo en la derrota con dignidad, lucidez y prestancia. No fue un converso y eso le enaltece.

Si tuviera que ponerle un epitafio, sería:
                  EL COMUNISMO HA DESAPARECIDO, EL ANTICOMUNISMO NO

dilluns, 17 de setembre del 2012

NOLENS VOLENS, CAMARADA JOSÉ PAÚL (A vueltas con la muerte de Prim XII)



Tampoco Paúl y Angulo se benefició en modo alguno de la muerte de Prim. Si aceptamos la versión oficial, él fue el brazo secular, aunque siempre lo negó. Ya dije que tiendo a creerle. En parte porque un egótico como él difícilmente hubiera podido mantener la boca cerrada durante veinte años, más aún si consideramos sus más que frecuentes y monumentales borracheras, con sus correspondientes flojeras verbales; también porque parece demasiado evidente que ha habido un interés exagerado en cargarle el mochuelo.

Paúl era con toda seguridad un fanático que podía llegar a creer que él único obstáculo que se interponía entre España y la república federal era Prim, y que muerto éste, las masas iban a proclamar la república por aclamación. Algo así como lo que en el siglo XX será la extrema izquierda, troskista, maoísta, guevarista... No podemos desdeñar tampoco que negara haber estado involucrado en la muerte de Prim para evitar el ridículo político.
Paúl escribe en 1886 Los asesinos de Prim y la política en España, negando cualquier implicación en el atentado contra el general. Para entonces, la tesis de que Prim hubiera sido el obstáculo a la libertades democráticas estaba ya refutada por los hechos que se habían ido consumando a lo largo de los últimos 16 años. Y haber reconocido ser el asesino de Prim desde posiciones revolucionarias podía inducir a una cierta vergüenza torera. A pasar por lo que era: un botarate. De cualqueir manera, Paúl y Angulo nunca renunció a sus posicionamientos radicales, siempre afirmó que Prim merecía morir, pero a manos de un tribunal revolucionario, y siempre negó haber tenido nada que ver con su muerte.

Para lo que aquí nos atañe, no parece que obtuviera ningún beneficio, ni político ni personal. Vagabundeó por medio mundo, viendo como sus ideales cada vez estaban más lejos de conseguirse. Su tren de vida no era bajo, y cómo se lo podía permitir no está tampoco del todo claro. Pero no fue nada que no se hubiera podido permitir antes de exiliarse. Y en cualquier caso, aun que tiendo a pensar que no tuvo nada, o casi nada que ver, lo cierto es que en el peor de los casos habría sido un Judas o un Bellido, nunca un Bruto o un Casio. Y aquí lo que nos interesa no es el matador, sino el impulso soberano. Que fuera él o no, carece de importancia. Porque él no era importante. Nolens volens, camarada Paúl, nolens volens.

dissabte, 15 de setembre del 2012

SIC TRANSIT GLORIA MUNDI, MONTPENSIER (A vueltas con la muerte de Prim -XI)


Si Roma no paga a traidores y ya sabemos quiénes son, la pregunta es ¿quién es Roma? ¿Quién se encuentra en la cúspide del asesinato de Prim? Y como siempre: Qui podest?

Por estas páginas han pasado la práctica totalidad de los  implicados con cierto nivel de relevancia en la muerte de Prim. Falta citar a algunos elementos menores, o no tan menores, pero que en ningún caso serían ni los paganos ni los cerebros, sino simples ejecutores. Algunos incluso parece que estén allí para desorientar, tema muy a propósito,  evocando a Valle Inclán.

¿Quién salió directamente beneficiado con la muerte de Prim?

No fue Montpensier. Si una vez tuvo alguna oportunidad de convertirse en rey de España, fue fugazmente y el duelo con muerte del 12 de marzo de 1870 enterró sus aspiraciones junto con el cadáver del Borbón Don Enrique.

Siguió insistiendo y conspirando aun a sabiendas de que no iba a ser aceptado, ni en España ni en Europa. Gastó dinero a espuertas comprando periodistas y periódicos enteros, diputados y generales. Todo en vano. El naranjero, como se le conocía en Sevilla, o el "combien?", su apodo entre los libreros de Madrid, no invirtió bien los beneficios obtenidos con la venta de las naranjas de San Telmo.

En la votación del 16 de noviembre de 1870 sque e realizó en el Congreso para elegir al que iba a ser el nuevo rey de España, de 311 votos depositados, los resultados fueron los siguientes:

En blanco.....................................................19 votos

Luisa Fernanda de Borbón..............................1 voto

Alfonso de Borbón (futuro Alfonso XII)..........2 votos

Espartero........................................................8 votos

Antonio de Orleans( Montpensier)................27 votos

República española.......................................63 votos

Amadeo de Saboya.....................................191 votos

27 votos de 311 no es mucho, que digamos. Si además tenemos en cuenta que habían sido comprados a precio de orillo, Montpensier acababa de culminar uno de los negocios más ruinosos de la historia, y con una hipoteca de 5.5 millones de pesetas por levantar.

Que Montpensier tuvo mucho que ver parece fuera de toda duda. Que alguien le utilizó, también. Ya fuera azuzando su odio y ansias de venganza; ya fuera, más prosaicamente, induciéndole a pensar que todavía le quedaba alguna oportunidad de serlo. En cualquiera de los dos casos, Montpensier no pasó de mero edecán. Poco empaque para alguien que aspira a ser rey, aunque sea de España. Su muerte, al sobrevenirle un ataque de apoplejía mientras estaba cazando patos, es toda una metáfora. Y hasta un atisbo de justicia histórica. Sic transit gloria mundi, Montpensier, sic transit gloria mundi.

dijous, 13 de setembre del 2012

LA TRAMA CUBANA (A vueltas con la muerte de Prim -X)


La atribución a una trama cubana del complot que urdió y financió la muerte de Prim tiene dos versiones. La primera apuntaría hacia los negreros hispano-cubanos, la segunda a los independentistas cubanos. Incluso una tercera pone a Cuba como responsable indirecta de la muerte de Prim.

La trama de los negreros se basaría en las intenciones de Prim de abolir la esclavitud, por entonces todavía legal en la isla. Desde el punto de vista económico, y teniendo en cuenta la inmensa cantidad de dinero que corrió en relación a su asesinato, tal vez sí que los negreros cubanos tenían capacidad para acometer la empresa de quitar de en medio a Prim. Pero no parece que tuvieran ni infraestructura ni capacidad para incidir en una conspiración de estado como la que parece que se dio, ni tampoco, por otra parte, la voluntad de Prim de abolir la esclavitud era una originalidad personal suya.

La esclavitud tenía los días contados desde que en Estados Unidos el Sur había perdido la guerra civil. También las presiones de Inglaterra y otras potencias europeas era cada vez mayor. Si no era Prim, iba a ser cualquier otro, como efectivamente fue, eso sí, más tarde, en la década de los ochenta.

Una última cuestión sobre el tema de los negreros cubanos. En aquellos tiempos, el oficio de negrero era más bien vergonzoso y, sobre todo, peligroso. Si algún barco inglés o americano capturaba al barco negrero, éste lo pasaba mal… En definitiva, y fueran cuales fueran los sentimientos que los negreros pudieran albergar hacia Prim, no parece que tuvieran, ni por asomo, la capacidad ni la infraestructura necesarias como para llevar a cabo una trama como la que acabó con el de Reus.

La segunda versión refiere a los independentistas cubanos. Según esto, Prim habría dado pábulo a los movimientos de emancipación cubanos con la finalidad de favorecer una cierta autonomía de la isla, pero al ver que optaban por la independencia les habría dejado de lado. Despechados éstos, habrían tramado su muerte. Es una versión que no se sostiene, se mire por donde se mire: los independentistas cubanos carecían de infraestructura más allá de la propia Cuba, y no podían plantearse de ninguna manera el asesinato de Prim en Madrid.
La tercera vendría dada por la reacción negativa de ciertos sectores poderosos en España ante la presunta disposición de Prim a vender Cuba a los americanos. Es verdad que Prim había postulado una autonomía política para la isla, y hasta que había considerado su venta a los Estados Unidos. En cualquier caso, el modelo de Prim pasaba por convertir Cuba en una especie de Canadá español, no a una abierta independencia. Y tampoco era el único en pensar así: Serrano era de la misma opinión.