dimecres, 30 de maig del 2012

EL MONSTRUO AMABLE (II)


Prosigue Simone:
"Esta tendencia no se ve frenada ni siquiera por un estado de relativa pobreza: para modernizarse en el mundo que he descrito no hace falta ser rico, basta con tener una mínima disponibilidad de dinero y de libertad personal. En el fondo, el consumo no es un problema para los ricos, que consumen desde siempre sin teorizar demasiado sobre ello: es una preocupación de la gente con poco dinero, que, al no poder acceder a los grandes gastos (inmuebles, inversiones relevantes, grandes bienes de consumo), se concentra obsesivamente en los gastos pequeños y medianos, es decir, en el consumo marginal." (...)

No es nuevo, ciertamente, afirmar como lo hace Simone que, de la misma manera que el proletariado tenía asignado un puesto determinado en el proceso de producción, las masas tienen hoy en día asignado un lugar en el proceso de consumo en tanto que se les ha asignado a los individuos la categoría de consumidores. Lo que sí me parece más novedoso es el tratamiento que le da a ese monstruo amable convertido en referente ideológico, cultural, político, social y psicológico de nuestro tiempo. O sea, en el Dios de nuestro tiempo.

A lo largo del libro se desarrolla, muy bien a mí entender, la siguiente tesis: lo natural es ser de derechas, lo artificial, y por tanto más forzado, es ser de izquierdas. Pero el monstruo amable es algo más que eso. Es una neoderecha que al presentarse como paradigma cultural de masas es mucho más proteica y poderosa. A diferencia de la malvada vieja de Hansel y Gretel, que engordaba a los niños para comérselos, aquí son los propios individuos los que reclaman ser cebados en el circuito de un monstruo amable capaz de absorberlo todo y digerirlo sin más. Que el final que siempre aguarde sea el mismo que en los planes de la bruja malvada se reservaba para Hansel y Gretel, la fagocitación, es algo que no importa en la medida que sólo cuenta el presente, y desde el «aquí y ahora» del presente, cualquier futuro es presente demorado: el NUNC STANS que los escolásticos presentaban como eternidad es ahora lo único que importa: la congelación del presente. Es «Divertirse hasta morir», como ya anticipaba Neil Postman en su excelente ensayo de idéntico nombre.

Desde el modelo clásico, la izquierda podría invocar que la toma de conciencia, se asociaría al momento en que Hansel y Gretel descubren que la vieja lo que pretende en realidad es zampárselos. Y con una precategoría implícita tan evidente que no hacía falta mencionar, pero que ahora sí que hay que explicitar: que alguien se le quiera comer a uno es malo, es indeseable y se impone hacer algo para evitarlo una vez se han descubierto sus planes. Pues bien, resulta que esto ahora ya no es así.

No. No es así y eso es, entre otras cosas, lo que no ha entendido la izquierda. El problema no es, tampoco, que el individuo se resigne al monstruo porque no se puede hacer nada contra él -la inutilidad schopenhaueriana de la acción, por ejemplo-, sino que, muy al contrario, lo que quiere es participar plenamente del circo del consumo, y hará cualquier cosa por conseguirlo. Inevitablemente, el monstruo acabará devorando al individuo, pero es un momento que se pretende continuamente demorado y, mientras tanto, exigimos que se nos siga cebando.

diumenge, 27 de maig del 2012

EL MONTRUO AMABLE (I)


"El monstruo amable ¿el mundo se vuelve de derechas?"

Raffaele Simone (Lecce, 1944)


Más allá de la izquierda y la derecha no está la tercera vía que anunciaba Giddens, sino la neoderecha entendida como algo mucho más allá de su simple dimensión política: como un nuevo paradigma de cultura de masas que emerge como superación del capitalismo. Es el monstruo amable, el Zeitgeist, el «espíritu de nuestro tiempo» -que anunciaba Ortega-. Ese monstruo amable que potencia las más elementales pulsiones humanas hasta los límites del consumismo y el narcisismo más egótico. Su dimensión no es sólo política o ideológica, sino tabién cultural, mediática, ética. Es el Leviatán de nuestro tiempo. No es extraño que la izquierda haya perdido la batalla.

En realidad, la izquierda ha perdido los papeles, pero no sólo por sus propios errores o por sus intrínsecas insuficiencias. Hay algo más que se le ha escapado a la izquierda: el advenimiento del monstruo amable.

Tradicionalmente, ser de izquierdas -en cualquiera de sus variantes- era más incómodo y difícil que ser de derechas. Esto siempre ha sido así, fundamentalmente por dos razones. La primera, por la conflictiva y enojosa presencia en el acervo de izquierdas de regímenes cuyos crímenes y miseria moral están fuera de toda duda. Esta primera sería la dificultad de "vender" el discurso. Simone apunta también un segundo hándicap: ser de izquierdas violenta la naturaleza humana en el mismo sentido que el proceso de educación es un ejercicio que violenta la naturaleza del niño. Vamos, que lo natural -al menos en el sentido de lo que más se adapta a la naturaleza humana- es ser de derechas. Dos inconvenientes tradicionales que hoy ya no cuentan ante la emergencia de un nuevo paradigma frente el cual la izquierda habría quedado definitivamente fuera de onda, descatalogada. Un nuevo paradigma que la izquierda, o lo que queda de ella, no ha entendido y sigue sin entender.

Al principio de «La República» de Platón, uno de los personajes sugiere que el deseo de justicia acaso provenga del miedo a padecer la injusticia. Una concepción sin duda de base egoísta, pero también necesariamente empática y, potencialmente al menos, en cierto modo solidaria: si se está cometiendo una injusticia con otro impunemente, nada impide que un día la víctima sea uno mismo; de ahí el deseo universal de justicia. Hoy, en una sociedad que ha transitado del egoísmo innato al egotismo adquirido culturalmente, quizás nos encontremos justo al otro lado del espejo de los personajes de Platón. ¿Es hoy posible la acción conjunta para conseguir un objetivo universal que no nos beneficie directamente de forma inmediata, sino, y sólo tal vez, a medio o a largo plazo y acaso indirectamente?

Nos dice textualmente Simone,

                                     "(...) los años del cambio de siglo han dejado en evidencia con una fuerza aplastante una tendencia general (...): en los más diversos países del globo, liberarse del atraso y de la opresión no significa aspirar a las formas primarias y duraderas del bienestar (higiene, salud, educación, alimentación, paz), sino llegar lo antes posible al consumo individual abundante, y después entrar a toda vela en el zeitgeist de la modernidad global (vacaciones, tiempo libre, diversiones, turismo, exaltación de la corporeidad, etcétera). (...)

dijous, 24 de maig del 2012

UNA DE "L'OESTE": WESTERN I IDEOLOGIA (XVII)


III.2.- LA LÍRICA AL WESTERN: L'ENYOR I EL DESARRELAMENT (6)


A diferència de High Noon, la idea del lider, del messies alliberador funciona poderosament. A High Noon la gent eren covards, individualistes i mesquins, incapaços d’entendre que ajudar el sheriff era també, i sobretot, ajudar-se a si mateixos, impedir que un grup de matons ocupi el poble. Però cadascú prefereix  quedar-se pendent de l’esperança en el que no em toqui a mi.

És aquell qui sabia que li tocaria segur tard o d’hora, l’ex-sheriff Kane, qui decideix de no fugir i enfrontar-s’hi. Això converteix Kane a la categoria d’heroi, tot i que malgrat ell mateix. En canvi a Shane, l’heroi també ho serà malgré lui, però de manera diferent. Shane no vol haver de recórrer a allò que sap fer millor -usar la pistola- perquè sap que no hi haurà camí de retorn si ho fa. Vol oblidar el seu passat turbulent i assentar-se. Les pròpies necessitats de les circumstàncies l’impeliran a desenfundar de nou el seu revòlver.

Però el que ens interessa aquí en contrast amb High Noon és que l’efecte de l’heroi sobre la comunitat és un altre. Tan Kane com Shane s’apartaran al final de la comunitat, però Shane ha exercit sobre ella un efecte cohesionador; els ha ensenyat a defendre’s en comú i a comprendre la necesitat de l’acció conjunta[1]. Quan començaven a cremar cases de grangers, alguns decidien fugir pel seu compte, i que es quedi qui vulgui i que s’arregli. Al final, tots comprenen la necessitat s’actuar a una, de ser quan és necessari una sola veu.

El messies Shane, en realitat, marxa perquè no hi ha lloc per liders a una societat sana. Ell els havia ensenyat amb la seva acció i el seu exemple a ser una comunitat d’homes lliures disposats a defendre la seva llibertat al preu que sigui. Aquesta era la seva tasca, un cop aconseguit, i atesa la seva condició, ja no hi pot romandre.



[1] Insistirem més sobre aquest aspecte quan tractem “the Magnificient Seven”.

divendres, 18 de maig del 2012

SOBRE WOLFANG HARICH (II)


Esta firme creencia de Marx en que el tránsito del modo de producción capitalista al socialista, de la propiedad privada a la colectiva, iba a suponer el fin de la escasez,   se proyectó al pensamiento marxista y a todo el movimiento socialista, revolucionario y de izquierdas en general. Y acríticamente acompañó, como una idea regulativa kantiana cualquiera, todas las especulaciones  y eulucubraciones de las mentes marxistas más conocidas y respetadas. Quizás se salvaría a Gramsci. Yo al menos, le salvaría.

Ni los crímenes del estalinismo les bastaron a algunos para desechar esta convicción impostada. Por otro lado, también hay que reconocer que la presentación publicitaria de una Unión Soviética que en treinta años, una revolución y dos guerras mundiales había pasado de la Edad Media a superpotencia espacial, ayudaba ciertamente a mantener viva una idea del socialismo científico hecha, ello no obstante, del material con que se forjan los sueños. Pero no era ese el material con el que trabajaba Harich.

En realidad, casi podría decirse que Harich llegó para desencantarnos. Para despertarnos del sueño dogmático particular en que más de uno anduvimos en otros tiempos. Se atrevió a decirnos que eso del progreso indefinido  acaso fuera una quimera; que el modo de producción socialista quizás fuera más justo que el capitalista, pero no necesariamente más productivo; y que la ubérrima sociedad prometida no iba a ser posible porque, entre otras minucias, los recursos naturales no eran ilimitados. Y el creciente nivel de consumo aconsejaba empezar a pensar con urgencia en una racionalización de su uso y explotación. Y la única solución a todo eso pasaba por el comunismo y acababa en él.

Salta a la vista que no podía ser demasiado popular.Ni más allá ni más acá del muro; ni en los setenta ni mucho después. Como alemán oriental que era, le tocó pasar una larga temporada en el correccional. Ni Ulbricht ni Hoenecker eran tipos que se anduvieran con demasiadas contemplaciones. Aquí, la izquierda simplemente le ignoró: conais pas!  

Tampoco hoy en día Harich está de moda. Era un marxista serio, lo cual ya es de por sí un  inconveniente insoslayable. Y además tirando a pesimista. Un cenizo, vamos. Es decir, sin nada que le haga presentable o metabolizable por una sociedad que, además de no leer, ha desarrollado como espíritu del siglo el saqueo sistemático de los recursos naturales en aras a un consumismo compulsivo asociado  a un patólogico índice de intolerancia a la frustración.

Tampoco en la actual neoizquierda místico-forestal, anti ilustrada y relativista cultural puede encajar Harich. Su seriedad intelectual y su formación marxista le impiden caer en ningún tipo de trivialización sensibilera o de divinización panteísta de la naturaleza a la manera ecologista, por ejemplo. Su presunto ecosocialismo avant la lettre carece, además, del atractivo necesario para el místico que busca  en su causa un remedo de Dios. Y por si eso fuera poco, su exigencia de respeto por el medio natural simplemente emana del razonable empeño en no poner conscientemente en peligro las condiciones ambientales que permiten la propia vida de la especie, y no de ningún amor ancestral a la madre naturaleza.
Por eso me atrevo a decir que Harich hubiera pensado probablemente, a la vista de como han evolucionado los variopintos y multicolores movimientos ecologistas, que socialismo y ecologismo no son compatibles. Como no es posible la cuadratura del círculo. O como Albert Einstein replicó a aquellos barceloneses que intentaron explicarle que ellos eran a la vez nacionalistas y de izquierdas: Das passt nicht zusammen, les dijo.

dijous, 17 de maig del 2012

SOBRE WOLFANG HARICH (I)


Decir de Wolfang Harich que fue «ecosocialista» nos obliga a ser excluyentes: si lo fue, entonces no pueden serlo los que hoy se autoproclaman como tales; si lo son ésos, entonces no lo fue él. La inteligencia puede convivir con la majadería, pero no mezclarse con ella.

Leí a Harich muy a finales de los setenta, en tiempos de lecturas a menudo compulsivas y apresuradas, con digestiones que no siempre eran las más adecuadas... Bueno, a veces sí, o al menos eso creo. Su "Comunismo sin crecimiento" no fue un libro que entusiasmara especialmente en su momento. A casi nadie. En gran parte porque Harich fue acaso el primero que se enfrentó al optimismo metafísico marxista entonces ad usum. Y eso no motivaba, que diría algún pedagogo de la motivación. Althousser o Marta Harnecker tenían más tirón.

Desde su condición de pensador  marxista y a la vez gran conocedor de Marx  -en él no eran condiciones excluyentes- Harich depuró al marxismo de tres precategorías que habían funcionado en el filósofo de Tréveris a la manera como Kant había denunciado tiempo antes que lo hacían las «ideas regulativas». Recuérdese: aquéllas que sin ser conocimiento, parecen acompañarle siempre. Y que cuando nos olvidamos y las tratamos como «conocimiento», nos juegan las malas pasadas que todos sabemos. Alma, Mundo y Dios, nada menos.

En Marx hay tres precategorías -alguien diría sin duda «prejuicios»; de acuerdo, a condición que no lo tomemos en la acepción vulgar del término- que condicionarán el despliegue de todo su pensamiento, pero que se dan en todo momento por supuestas. Y no son nada baladíes. La primera es propia del Zeitgeist y la comparte Marx con toda su generación: es la idea de progreso (otro día hablaremos de ella). La segunda, también compartida con su tiempo y los inmediatamente anteriores -con la obligada excepción de Malthus-, consiste en la asunción apriorística de la inagotabilidad de los recursos de la Tierra.

La tercera, finalmente, es propia de Marx: su acrítica fe en que el cambio en el modo de producción, es decir, la toma del control de los medios de producción por parte de la clase obrera -léase el socialismo- iba a propiciar un estado de superproducción de bienes que darían lugar a la ubérrima sociedad comunista en la cual sería posible la máxima «a cada cual según su trabajo y a cada cual según sus necesidades».
Demasiado bello. Con Harich, empezará el aprendizaje de la decepción.

UNA DE "L'OESTE": WESTERN I IDEOLOGIA (XVI)


III.2.- LA LÍRICA AL WESTERN: L'ENYOR I EL DESARRELAMENT (5)

El revers de la moneda el trobem en un altre film mític, Shane (Raíces profundas), estrenada l’any 1953 i dirigida per Gerge Stevens. I diem que és el revers de la moneda perquè la trama és precisament simètrica respecte la de High Noon. Si allí era una persona que cercava l’ajut de la comunitat i no l’obtenia, ara serà una persona que ajudarà la comunitat.

Es tracta d’un enfoc clarament messiànic. Una comunitat de camperols atacada, explotada i vexada pels ramaders, a la qual arriba un misteriós personatge, Shane (Alan Ladd), que és en realitat un famos ex-pistoler i que demana per treballar al camp, essent empleat i acollit per una familia, els Starret, interpetats el marit i la dona per Van Heflin i Jean Arthur. Des d’un primer moment, el fill del matrimoni, Joey, sent una incontenible admiració per Shane. També la mare es troba en un cas similar respecte al foraster, i no li resulta gens fàcil escapolir-se al seu carisma. Un carisma que l’interessat s’esforça en tot moment d’amagar. Dòcil, pacífic, treballador… però alguna cosa hi veuen el nen i la mare.

Mentrestant, la situació entre els camperols i els ramaders empitjora per moments. Després d’haver incendiat la casa d’alguns camperols, els caps dels ramaders, els germans Ryker, prenen la solució final: contractar pistolers per deixar lliure la vall de camperols. Un dels camperols serà mort a sang freda pel pistoler Jack Wilson (Jack Palance). Quan molts camperols estaven ja decidits a fugir, un dels de més prestigi entre ells estableix una entrevista al saloon del poble amb els germans Ryker, però és una trampa que aquests li han preparat, per matar-lo. Shane, que fins alehores sempre s’havia mostrat contrari a l’acció, assabentat del parany, es posa les pistoles amb la intenció de dirigir-se al poble. Però és interromput per Starret -el marit-, no que vol que intervingui amb armes.

Aleshores el marit deixa anar tota la bilis que fins aleshores havia tragat amb Shane: que si ell ja sabia que era un mala peça, que ja havia vist que els portaria problemes, que serà ell mateix qui anirà a avisar del parany, que no volen l’ajut d’un pistoler etc. Comença una baralla a cops de puny que acaba amb la victòria de Shane, que munta a cavall i es dirigeix al poble. El nen el segueix de lluny.

Un cop al poble, Shane mata els pistolers i els Ryker. Després se’n va, malgrat els crits del nen que li demana que torni a la granja. Quedava enrera la història d’una amistat profunda entre Shane i la família Starret; un amor imposible amb Marian, i un model d’ideals per al nen. El misteri de Shane era el somni del nen. Però un cop ha hagut de manifestar-se com el que era, un pistoler, el redemptor ja no té lloc a la societat que ha alliberat i ha de marxar. Com a The Searchers, en bona mesura, hi ha un destí per a cadascú, i el de Shane no és crear una família i viure fent de granger. El seu pas pel comtat ha tingut, però, efectes benèfics: ha alliberat els camperols del jou que els oprimia, ha estat el seu redemptor. Però un cop alliberada, la comunitat ni necessita ni desitja un pistoler.

diumenge, 13 de maig del 2012

EL FÚTBOL COMO METÁFORA



Al final, todo círculo acaba cerrándose y la historia no admite más transgresiones que las que ella misma perpetra. Vamos, que la mona que se vistió de seda se quedó mona. O como decía Serrat, "...vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza". Y es que esa metáfora de la realidad que es el fútbol, nos acaba de dar una lección histórica de aquellas que ya quisiera Hegel para sí.
De tanto como nos lo habían repetido, incluso parecía que nuestras ridículas y mezquinas rencillas territoriales, antropológicas, lingüísticas y auto inmunológicas habían adquirido dimensión universal y hasta iban a dirimirse en la más alta de las palestras: la final de la Champions, ahí es nada.

Pero el destino dispuso otra costura en el telar de las moiras. Acaso harto de la ignorancia culpable de un país que sigue recortando salarios y echando a la calle a médicos y profesores, pero que sigue invirtiendo en políticos, en banqueros, en telebasura, en demagogia y en fútbol un dinero que no tiene. Y no fueron ni el Barça ni el Madrid los protagonistas de la que tenía que ser gran final española en la más cosmopolita de las instancias internacionales. No, eso quedó para los que mandan: alemanes e ingleses.
Para nosotros el premio de consolación en forma de final de segunda división. Y ahora sí, la caspa estuvo al nivel que se esperaba de ella: el de la fanfarronada de unos leones desmelenados que después de celebrar la victoria por anticipado con champagne y percebes, no pudieron cazar la previamente vendida piel de un pobre oso pupas y desheredado, que no tiene derecho a arrimarse ni a su propio madroño. Esta vez sí, la representación futbolística estuvo a la altura de lo que somos. ¿Alguien podría aportar una metáfora más real de lo que es este país?
No es sólo una crisis lo que tenemos aquí. Crisis es lo que tienen los otros. En este país que "iba bien" cuando sin rumbo alguno construía aeropuertos sin aviones, urbanizaciones sin residentes y trenes de alta velocidad sin pasajeros; con políticos torticeros sin el menor empacho en reconocer públicamente que estaban allí "para forrarse",  o ramplones de la corrección política con sus  "miembros y miembras", no, en este país no hay sólo una crisis económica, política, moral y de inteligencia. Aquí hay algo más que nadie ha dicho y es que hemos perdido la categoría. Hemos bajado de división. De nuevo la metáfora del fútbol. Después de unas temporadas en primera, hemos vuelto a nuestra categoría natural: segunda.
Nos alimentábamos sólo de metáfora, propensos como somos a confundir nuestro ombligo con el centro del universo. Y mirábamos hacia el otro lado, como si la cosa no fuera con nosotros, mientras la realidad seguía deteriorándose imparable. Hasta que la metáfora se hartó de nosotros y nos dio un baño de realidad. Ya estamos en segunda, materialmente y metafóricamente. Y eso sí, el último que pague la luz.

UNA DE "L'OESTE": WESTERN I IDEOLOGIA (XV)


III.2.- LA LÍRICA AL WESTERN: L'ENYOR I EL DESARRELAMENT (4)


Hi ha força coses a comentar d’aquest film. La insolidaritat n’és certament una. El conflicte del marshall és que sap que amb una mena de gent com els qui l’esperen no hi ha possibilitat d’acord. No és el seu sentit heroic o èpic de la vida, ni el sentit del deure. Al capdavall ja no és marshall, o deixarà de ser-ho en una hora tan aviat com marxi del poble. És senzillament que no vol viure sempre pendent que vingui algú al darrere disposat a disparar-te. Algú que saps que, tard o d'hora, vindrà.
 
Kane ho entén així i decideix quedar-se: és ell qui ha de resoldre el seu problema, però aquest problema li havia vingut de la mà del seu càrrec, sheriff de Hadleyville, per al qual havia estat elegit anys abans pels seus ciutadans amb l’encàrrec que pacifiqués el poble. En fer-ho, en no caure en corrupteles o traicions, senzillament, en haver-se comportat honestament profesionalment i personalment s’havia guanyat l’odi d’alguns als qui havia enviat a la presó, malfactors que fins aleshores vivien d’atemorir el poble. Quan els necessita, Kane busca l’ajuda dels seus conciutadans, els demana que li tornin només una part del que havia fet per ells, però l’únic que troba és la sordina, la mesquinesa i la covardia -només un vell tolit estava disposat a ajudar-lo-.
 
El tema de la insolidaritat en una societat individualista, que deixa la gent abandonada a la seva sort, sense el més mínim besllum d’esperança d’ajuda, és el cas del marshall Kane a High Noon; una denúncia de la hipocresia i la mesquinesa que s’amaga sota uns valors i una pràctica social centrada en la competitivitat i l’individualisme. Una denúncia corrosiva, en definitiva, dels valors sobre els quals s’ha assentat la societat americana.

A l’abril del 1951, Carl Foreman, el guinosta, havia rebut una citació per declarar davant del comité d’activitats antiamericanes, el sinistre tribunal Maccarthy. Això havia incrementat l’interès que el film reflectís la caça de bruixes. Anys després, Foreman va confesar que s’havia sentit com el personatge de Gary Cooper a la pel.lícula. Va comparèixer davant dels investigadors el 24 de setembre, en ple rodatge, i després es va deslligar de la companyia productora i se’n va anar a Anglaterra. No se’l va acreditar com a productor del film, tot i que sí com autor del guió.

Volem insistir encara una mica més sobre High Noon. -. Sembla com si es reivindiqués també el gènere del western com a possible cinema de prestigi- No hi ha cavalcades, les escenes d’acció són del tot escasses -només l’enfrontament final-, i tota la trama dóna una clara preeminència a l’enfoc psicològic i social. La pel.lícula, a més, recrea una atmosfera propera a la del neorrealisme italià. Finalment, els continguts antimaccarthistes van suscitar l’entusiasme dels sectors progressistes. Molt aviat el film va accedir a la condició de clàssic del gènere.


dimecres, 9 de maig del 2012

UNA DE "L'OESTE": WESTERN I IDEOLOGIA (XIV)


III.2.- LA LÍRICA AL WESTERN: L'ENYOR I EL DESARRELAMENT (3)



Una perspectiva diferent i alhora molt més profunda des del punt de vista psicològic és la que trobem a High Noon (Solo ante el peligro), dirigida per Fred Zinnemann i estrenada l’any 1952. Aquí el sheriff no s’enfrontarà a una banda de malfactors pel seu sentit de l’honor o del deure, sinó per no passar-se la resta de la seva vida fugint. La situació i els conflictes intern del personatge són, doncs, molt diferents. Cal a dir, com a dada curiosa, que la pel-licula es desenvolupa en temps real: una història que dura aproximadament una hora i mitja, és a dir, al compàs del temps real de la projecció.


El marhall de Hadleyville, Will Kane (Gary Cooper), deixa el seu càrrec per casar-se amb una jove cuàquera, Amy Fowler (Grace Kelly) i marxar del poble. Aleshores arriba la notícia que torna al poble Frank Miller (Ian MacDonald), un perillós bandoler que havia estat capturat i enviat a la presó pel marshall Kane anys enrera. Ara se sap que torna ansiós de venjança i que arriba amb el tren de les dotze. A l’estació l’esperen son germà i dos pistolers més de la seva antiga banda per unir-se-li. Assabentat en Kane de tot això, cerca en primer lloc l’ajuda de la gent del poble. Endebades, els atemorits ciutadans temen més per les seves botigues i el seu patrimoni que per la vida del que fins aleshores havia mantingut l’ordre i la pau al poble. El primer que se'n va corrents és el jutge que havia condemnat Miller.


 Decidit a no marxar sense haver resolt aquest assumpte pendent, Kane s’enfronta amb les úniques dues persones del poble que li fan un cert costat: la seva recent estrenada esposa, que li prega de marxar abans que arribi el tren, i la seva ex-amant, -Katy Jurado-, que li retreu que s’hagi casat amb una joveneta en comptes d’amb ella. La seva esposa  amenaça d’abandonar-lo si segueix obsedint-se en la idea de quedar-se. Ell intenta fer-li comprendre que anar-se’n no és la solució; vénen inevitablement per ell i no es pot passar tota la vida fugint i amb la por que algun dia el trobin; cal arreglar-ho ara.


Al final, un cop el tren ha arribat, Kane s’enfronta als bandolers i aconsegueix matar-los. El poble, atemorit i covard fins aleshores, surt al carrer a felicitar el seu sheriff, però ell evita i rebutja qualsevol mostra d’afecte i llença a terra l’estrella que simbolitzava l’autoritat; a continuació, puja al carro on l’esperava la seva esposa i marxen del poble per sempre.


dimarts, 8 de maig del 2012

¿MINISTERIO DE EDUCACIÓN O AGENCIA DE COLOCACIÓN?



El celo con que uno cuida ciertos sectores es sintomático de la consideración que le merecen. Siempre he pensado, por ejemplo, que el entrenador de un equipo de fútbol ha de ser un ex futbolista, y el director de un laboratorio de investigación, un científico. Y por eso me produce horror pensar en un curandero ejerciendo de director de un hospital, un parapsicólogo de profesor de filosofía, un ufólogo de profesor de física o un cronista local de profesor de historia . Veamos en qué consideración tiene el gobierno de Don Mariano la educación y la enseñanza por la que tanto dicen inquietarse.

El ministro del ramo es sociólogo, antiguo empleado de Demoscopia, más aficionado a las encuestas que a la transmisión de contenidos. Entre otras perlas se cuenta su convicción de que las corridas de toros deberían ser patrimonio cultural de la humanidad.

La secretaria de estado de educación es investigadora. Especialista en reproducción humana asistida.

El director general de profesorado proviene del gobierno de la comunidad de Madrid, donde ejercía de experto en transportes públicos e infraestructuras.

El presidente de la comisión de educación del congreso de los diputados es empresario turístico en Mallorca.

Claro que siempre queda un consuelo: no hay ningún pedagogo. Aunque vamos a ver, no tengo nada contra la sociología, pero un tío especializado en encuestas no parece que, de entrada al menos, sea el más adecuado como ministro de educación. Una especialista en reproducción asistida puede que estuviera muy bien al frente de un laboratorio o de un  ministerio de investigación, pero no de una secretaría de estado cuya función es gestionar el sistema educativo del país. Lo del autobusero y el posadero, es que clama al cielo. ¿Qué méritos habrán hecho?

Pues sí, ya nos podemos ir haciendo una idea de cuánto les inquieta y preocupa la enseñanza a los que nos mandan. El Ministerio de Educación más bien parece una agencia de colocación. O una clase de atención a la diversidad. ¿Que hay crisis en el sector turístico o en el metro? No se preocupe, tenemos un sitio para usted en el Mnisterio de Educación. Allí cabe todo y de todo. Con lo que se les está recortando a los profesores, da para eso y más.