dimarts, 28 de juliol de 2015

C's: EDUCACIÓN TRENDIG TOPIC



C’s, o sea «CIUDADANOS», acaba de lanzar su programa educativo. Ahora ya nadie les podrá decir que no lo tienen ni que, en este, como en tantos otros temas, se mueven en la vaguedad o en la indefinición del oportunismo. Otra cosa muy distinta es que tal programa educativo merezca tal nombre. ¿Pero eso a quién le importa? Aquí lo importante es tener unos legajos a los que agarrarse.

A uno, docente ya veterano y que por razones sindicales ha tenido el dudoso privilegio de haber tratado con responsables políticos educativos de las más variopintas formaciones, lo que más le sorprende es la contrastada capacidad para plagiar tópicos que parecen tener los programas educativos de la práctica totalidad de las formaciones políticas. Y el engolamiento con que hacen gala de sus nuevas viejas recetas después de la conversión a la verdad pedagógica; una conversión que acostumbra a correr pareja con la ampliación de sus expectativas electorales. Pasará sin duda también en otros ámbitos, como en el de los programas económicos y sus recetas contra el paro, pero en el educativo es, a mi parecer, particularmente llamativo. Hay, por lo visto, un paradigma educativo hegemónico, al que todo el mundo ha de amoldarse a poco que se convierta en un posible partido de poder o, como mínimo, en suficientemente relevante como para poder influir en las políticas educativas. No parece librarse nadie.

Publicado en Catalunyavanguardista. El artículo completo AQUÍ

divendres, 17 de juliol de 2015

EN EL PAÍS DE WONDERCAT



¿Alguien se imagina qué ocurriría en los Estados Unidos si el candidato a presidente anunciara que cuando gane las elecciones dimitirá en favor del vicepresidente, y que si se presenta a presidente es para que lo sea el otro, al cual la gente no votaría porque cae mal? Pues bien, esto es ni más ni menos que lo que está ocurriendo actualmente en la Cataluña preindependiente de nuestros días, en el año de gracia de 2015.

Más allá de lo inconcebible que resulta pensar semejante escenario en los Estados Unidos, no cuesta mucho especular con el destino político de un candidato así: no pasaría ni de las primarias de su pueblo. O en cualquier otro país, con independencia de que sea mínimamente serio o no, sin distinciones. Pasó en Argentina, sí, pero incluso allí fue bajo otros condicionantes. Héctor Cámpora se presentó como candidato peronista a las elecciones que convocaron los milicones el año 1973, a las que Perón no podía concurrir porque estaba exiliado. Cuando las ganó, autorizó el retorno de Perón y le cedió los bártulos.

Pero aquí no hay nadie exiliado que no pueda concurrir a las elecciones; luego ¿cómo se puede entender que un tío que va de número cuatro vaya a ser el investido como presidente si dicha lista gana las elecciones? Porque esto es exactamente lo que se ha anunciado, por parte del propio interesado, con esta suerte de lista para la independencia que concurrirá a las elecciones catalanas del próximo veintisiete de septiembre. Un apaño con ribetes de surrealismo daliniano, pero que a uno se le antoja que más bien enraíza con la mejor tradición del esperpento, eso sí, en su variante bombero torero y la banda del empastre.
De momento, ya es público quiénes serán los tres testaferros que precederán al Sr. Mas y a su escudero Junqueras: un tránsfuga y dos activistas empesebradas que viven del momio, a cuenta de las subvenciones públicas del gobierno presidido por el número cuatro de la lista.

Publicado en Catalunyavanguardista. El artículo completo, AQUÍ.

dimecres, 15 de juliol de 2015

LO QUE QUEDA DEL "PROCÉS" Y LO QUE TE RONDARÉ HASTA EL 27-S



Al final, parece que Mas se ha salido con la suya. Junqueras ha tragado y ERC se aviene a concurrir en una lista común con Mas y CDC. La presión escénica ejercida desde todas las instancias del poder convergente ha acabado doblegando al «masover» díscolo y lo ha situado en el lugar que el diseño del belén nacionalista le tenía reservado desde un primer momento: mamporrero mayor de la corte artúrica. La verdad es que el pobre tampoco es que dé para mucho más.

No será la lista del «president», ni la de «sin políticos en activo» que también se había barajado desde los entornos independentistas. Como mínimo en la segunda, está claro que nunca creyó nadie en su sano juicio, aunque es difícil establecer quién está en su sano juicio ante el despropósito que se está gestando. Sólo se lo creyeron acaso Junqueras y las CUP. Para Mas fue el penúltimo conejo sacado de la chistera para abducir a ERC, y consigue con ello lo que sin duda era su intención originaria desde el mismo momento en que, después de convocar elecciones anticipadas, perdiera doce diputados que migraron casi íntegramente a ERC.

Porque a Mas nunca le interesó incluir a las CUP, a quienes considera unos porreros peludos y descerebrados cuya única funcionalidad es, muy a su pesar, sumar sus votos a la declaración de independencia cuando él la proponga –entre seis y ocho meses después de las elecciones, según parece- y luego ya les arreglará las cuentas. No, lo que a Mas le interesaba era precisamente lo que acaba de conseguir, y con ello mata dos pájaros de un tiro: pone bajo su control a ERC y, con ello, a toda la derecha nacionalista. A la vez que prescinde de la carga de corruptelas que las siglas de CDC arrastran. Prescinde de las siglas del partido, claro, pero no de su gente; ni, por supuesto, de él mismo.

Cierto que los aspectos circenses siguen presentes en esta coalición, pero es puro teatrillo. Del malo, pero teatrillo. Veamos si no. Mas no encabezará la lista, sino que irá de número cuatro – con Junqueras de cinco-. Los tres primeros puestos serán para sendos «independientes» que entre ambos designarán. Gente de confianza. Y que nadie se preocupe: ya está acordado que el investido como presidente será don Arturo, si ganan las elecciones, lo cual dan por hecho. Y luego, en sexto y séptimo lugar, un par más de «independientes» con los que deben tener algún compromiso y que reclaman su lugar en el Sol. No cuesta mucho adivinar quiénes serán estos «independientes» e «independientes»; está cantado. A partir del octavo puesto, reparto al 60 y 40% entre CDC y ERC.

Y en estas condiciones, sí habrá elecciones el 27-S en Cataluña. A menos que no haya algún problema de última hora, lo cual nunca es descartable, el belén ya está montado.

Y el circo también. A partir de ahora, el bombardeo mediático abundará todavía más en está Cataluña tan onfálicamente volcada sobre sí misma. No habrá reparo en el derroche de medios para ello, con la finalidad de llegar a un 11-S enfervorizado y en clamor de multitudes, cuya solución de continuidad serán las elecciones previstas para dieciséis días después. Y entonces será la hora de la verdad. A partir de ahí, la incertidumbre.
Pero el contexto no ha cambiado. El independentismo sigue internacionalmente ninguneado y nada augura que la declaración unilateral de independencia fuera a tener el menor reconocimiento o apoyo exterior. Más bien todo lo contrario. Tampoco su fuerza ha aumentado, más bien al contrario, y jamás ganaría un referéndum. Las alforjas para el gran éxodo hacia la independencia parecen más bien vacías. Y el entusiasmo independentista, que ahora arreciará, más bien responde a que lleva más de tres o cuatro años cociéndose en sus propias ficciones. El peligro es que las ficciones pueden tener consecuencias reales; unas consecuencias que no se pueden calibrar desde constructos ficticios. Por esto decía antes lo de la incertidumbre; porque me temo que van a ir a por todas. Ojalá me equivoque.

dimarts, 14 de juliol de 2015

VAE VICTIS: THE WINNER TAKES IT ALL



Sin más. Así lo proclamó el jefe galo Breno ante los horrorizados romanos que, refugiados en el Capitolino, le estaban pagando el tributo. Surgió una discusión sobre el peso y la calidad de la plata; los romanos trataron de explicarse y, por toda respuesta, Breno desenvainó su espada y la puso amenazadoramente sobre las balanzas pronunciado el famoso Vae victis, ay de los vencidos[i], porque el vencedor, se lo queda todo y no tendrá piedad con el vencido, o sea  The winner takes it all, como decía la canción del grupo Abba allá por los ochenta (y perdón por la comparación).

Pero también “Una salus victis nullam sperare salute[ii]”,  la única salvación para los vencidos es no esperar salvación alguna. Cuando alguien lo tiene todo perdido, ya no tiene nada que perder, una perogrullada de pleonasmo, sí, pero no por ello menos cierta.

Viene todo esto a cuento de la aparente resolución que por ahora se apunta del tema de Grecia y su contencioso con Europa, o lo que es lo mismo, con Alemania. Parece confirmarse que sí, que es cierto que la última propuesta alemana, que Tsipras ha aceptado y que el Parlamento griego deberá aprobar, es más dura, más desventajosa para Grecia, que la penúltima que motivó el abandono heleno de las negociaciones y la convocatoria del referéndum.

No pretende uno, de verdad, ponerse trascendente. Pero frente al estulto pragmatismo de lo inmediato imperante, le resulta difícil. ¿Es de verdad, como dice Krugman, un golpe de estado económico? ¿Es un aviso para navegantes? ¿Ha primado más en el endurecimiento de las posiciones lo pasional que lo racional? ¿Fue el referéndum de Tsipras un gatillazo o se acojonó ante la que vio que se le venía encima? ¿Hubo presiones rayanas con las amenazas? ¿De qué tipo? ¿Es Tsipras un «traidor»? A todas estas preguntas seguramente podría responderse con un «sí» más o menos condicionado, pero lo que a uno le preocupa es este ensañamiento con Grecia, cuyo gobierno ha acabado tragando con una propuesta que no es sino «más de lo mismo» y que condena al país a seguir empeorando en la misma línea que hasta ahora. Un ensañamiento que me parece, por encima de todo, codicioso.

Sí, Merkel ha ejercido de Breno y los griegos se han quedado como los pobres romanos recluidos en el monte capitolino. Pero también de nuestros actos se desprenden en la historia consecuencias que luego se minimizan, pero que no por ello sus causas dejan de estar ahí. Si dentro de unos meses, o de unos años, Grecia vuelve a estar en el abismo, las opciones pueden ser otras, porque, perdón por repetir la cita, la única esperanza de los vencidos es haber perdido toda esperanza. No será sin duda como con Breno, cuyo pueblo cayó al final dominado y esclavizado por Roma, sólo un siglo y medio después. No, pero quien se rasgue las vestiduras si algún día Grecia se va geopolíticamente de Europa, quizás antes de rasgárselas debería echar una mirada retrospectiva a los recientes acontecimientos que estamos viviendo. Porque una cosa es lo del ¡ay de los vencidos!, y otra que ensañarse luego con ellos sea la opción más inteligente para el vencedor, y porque si se lo quita todo, el único que quedará con algo que perder es él mismo.

Hay mucha gente en Europa que, sin disculpar a los griegos, pensaba que había que actuar con cierta grandeza de espíritu. Entre otras cosas porque las culpas, eso sí que está clarísimo, están muy equitativamente compartidas. Y la obcecación y la intransigencia no son las mejores consejeras. Eso sí, a eso muchos nos ha acabado de demostrar por dónde van los tiros en la UE. A muchos ciudadanos europeos no griegos.

Por eso, quizás, lo más difícil no es saber perder, sino saber ganar y administrar inteligentemente la victoria. Algo que, desde luego, nunca ha estado al alcance de Alemania. Aunque ella sí ha sido beneficiaria de la grandeza de espíritu de sus vencedores en más de una ocasión. Dejar al vencido sin esperanza puede a acabar perjudicando al vencedor. Si sólo uno tiene algo que perder, lo acaba perdiendo. Quien siembra vientos, recoge tempestades.



[i] Tito Livio, Ab Urbe Condita 5.34-49. Se ha especulado sobre el posible anacronismo implícito a esta anécdota, ya que faltaba todavía algo más de un siglo y medio para que Arquímedes descubriera la noción de “peso específico”.
 
[ii] Virgilio, Eneida, 2, 354
 


dissabte, 11 de juliol de 2015

¿QUIÉN VOLÓ SOBRE EL OLIMPO?


 
 
¿Qué ocurrió en las escasas horas que transcurrieron entre la proclamación del “NO” como resultado del referéndum griego y la dimisión del ministro de economía Yanis Varoufakis? ¿Qué acontecimientos se precipitaron de tal forma que, ahora mismo, la actuación del gobierno griego más bien parece la que hubiera sugerido una victoria del “SÍ” en lugar de la que fue?
Varoufakis había declarado públicamente que dimitiría si salía el “SÍ”. Salió el “NO” y dimitió igualmente a las pocas horas de conocerse el resultado. Cierto que no dijo qué haría si salía el “NO”, y en este sentido, formalmente al menos, su decisión no es contradictoria con su anterior declaración de intenciones. Pero sólo formalmente. Contextualmente parece claro que ha pasado «algo».

Apurado hasta el límite y contra las cuerdas ante la inflexibilidad y ultimátum de la Troika, básicamente alemana, el gobierno de Siritza, que había estado hasta entonces intentando aplicar su programa electoral en la reestructuración de la deuda, ante la que se le venía encima –corralito, recesión y más que probable «Grexit»- y apremiado por el tiempo de una cuenta atrás implacable, decidió convocar un referéndum para que el pueblo griego se pronunciara en términos de si seguía apoyando el programa que había votado cinco meses atrás, o si, por el contrario, se plegaba al «Trágala» impuesto por Ángela Merkel.

El gobierno de Tsipras hizo campaña a favor del “NO”, es decir, de rechazar el ultimátum europeo. Mientras tanto, lo previsible: la falta de liquidez obligó al gobierno griego a imponer el corralito la semana anterior al referéndum. Aun así, los griegos votaron inequívocamente “NO”, respaldando la política de su gobierno. Horas después del resultado oficial, Varoufakis dimite, podríamos decir que contra pronóstico, pues sus posiciones y las del gobierno del que formaba parte habían salido claramente respaldadas y democráticamente reforzadas. Hubo muchos más votantes a favor del “NO” de los que habían votado a Siritza meses atrás. El doble.

Y pocos días después, aún en pleno y previsible corralito, Tsipras se descuelga con una propuesta de desbloqueo que se parece al último chantaje alemán tanto como una gota de agua se parece a otra. Y entrando con ello en contradicción con toda su argumentación anterior. ¿Quién ganó el referéndum y qué ha pasado desde entonces, entre bambalinas, para que se reniegue de todo lo que antes era irrenunciable?

Grecia subirá el IVA, por ejemplo, entre otras medidas, pero como ya se ha dicho hasta la saciedad y por parte de todos los bandos en litigio mínimamente objetivos, no es que el IVA esté alto o bajo, sino que no recauda, lo cual es muy distinto. Igualmente, se bajarán las pensiones, pero el problema no son las pensiones de 400€, sino las jubilaciones anticipadas, algunas a los 45 años, cuya progresiva eliminación parece preverse, desde la propuesta de Tsipras, “ad calendas graecas”, nunca mejor dicho. Y esto satisface a Europa, fíjense ustedes. O a frau Merkel, que es lo mismo.

Tanto que hasta nos están vendiendo a las conciencias solidarias que habrá un tercer rescate, lo cual es falso por dos razones. La primera, porque ya estaba incluido dicho tercer rescate en el ultimátum que provocó la convocatoria del referéndum que lo rechazó; la segunda, porque como los anteriores, dicho rescate, como ya denunció Stiglitz, nada sospechoso de bolchevismo, fue secretario de estado con Bill Clinton, es un rescate a los bancos alemanes, no a Grecia. Es decir, más de lo mismo.

Pero Tsipras, que está diciendo ahora todo lo contrario de lo que decía antes de ganar el referéndum, lo cual más bien da la impresión de que lo hubiera perdido, ahora se ha convertido en un vendedor del tercer rescate. No sé, a uno este tipo cada vez le recuerda más a Felipe González con sus liquidaciones industriales y su referéndum sobre la OTAN.


La derecha siempre ha jugado con cartas marcadas. Y salvo honrosas excepciones, la izquierda nunca lo entendió. Siempre. Y la libertad de mercado la imponían las cañoneras. O los sobornos implícitos. Unos se van, otros quieren seguir mandando, porque les gusta.

Aspira:Tsiras a ser el Felipe González griego?. Para unos sería muy meritorio ya hasta puede que se acaben considerando en Europa un buen chico; para mí una nueva vergüenza. Ya veremos.
Aquí va un artículo de Varoufakis en The Guardian. Interesante de veras. Muy interesante.

divendres, 10 de juliol de 2015

LA POLÍTICA SIN POLÍTICOS



La penúltima vuelta de tuerca del procés ofrece a mi entender una novedad que, aun sin serlo del todo, es en lo formal altamente significativa en lo tocante a la naturaleza profunda de todo nacionalismo, yendo por tanto mucho más allá de los estrechos avatares de la política catalana, a la vez que, en cuanto a sus contenidos materiales, arroja una luz definitiva sobre las especificidades propias del nacional/independentismo catalán y los mecanismos de articulación ideológicos, culturales y de control social bajo los que se ha constituido y desarrollado hasta llegar a su forma actual. Me estoy refiriendo a la propuesta, que según se dice está cada vez tomando más cuerpo, de presentar en las próximas elecciones catalanas del 27-S una lista única de «notables» del independentismo, sin políticos en ejercicio, cuyo único punto de programa sería la proclamación de la independencia. Una lista «civil», «ciudadana» o «de país», según sus promotores, al margen de los partidos políticos.

La lista independentista sin políticos, auspiciada curiosamente buena parte del aparato político independentista y presentada como apolítica, se está vendiendo como el revulsivo de un independentismo en retroceso, pero ni mucho menos derrotado, cuyo actual estado de impasse se atribuye a las continuas trifulcas entre los políticos por la capitalización del proceso. En cambio, se plantea desde ciertos sectores independentistas, con una lista de «notables», aunque más bien habría que decir «famosos», a tenor de los nombres que se están barajando, hay muchas más probabilidades de obtener los 68 escaños que dan la mayoría absoluta. Una mayoría que, en cambio, las formaciones independentistas –CDC, ERC, CUP- parecen estar muy lejos de conseguir, ya concurran conjuntamente o por separado.  Habría que verlo, ciertamente, pero lo que a uno le inquieta, tanto por lo formal como por lo material, es lo implícito a esta propuesta de una lista política sin políticos.

En lo formal, esto de la lista «de país» sin políticos más bien le induce a pensar que el nacionalismo catalán se ha envuelto definitivamente y a la desesperada en el Volksgeist de siempre y ya sin atenuantes. El recelo a los políticos no es nuevo entre los esencialismos, muy especialmente los de naturaleza identitaria y nacionalista, para los cuales la «política» y los «políticos» siempre se han visto como algo con connotaciones claramente peyorativas. Y la política de partidos propia de los regímenes democráticos también. Precisamente porque son facciones que no representan al todo de la nación. Parece ser, pues, que con este último movimiento, al independentismo ya no le importa exhibir el tufo reaccionario que emana de su propuesta. Y no creo que se trate de ninguna transmutación, sino más bien de jugárselo todo a la última carta del tarro de las esencias. Van a por todas, de esto no me cabe la menor duda.

Con el Ancien Régime, el monarca absoluto era la representación suprema de su propio poder, y como no podía ser de otra manera, el rey no hacía política, estaba por encima de ella y de sus leyes. Estamos ante el concepto preilustrado de nación y con esto es con lo que nos las estamos habiendo. Los absolutismos, las dictaduras, los identitarismos y los nacionalismos siempre han depreciado la política. Franco recomendaba a sus ministros que no hicieran «política». Jordi Pujol, a su vez, se ufanaba de supeditar la política a una categoría superior: «fer país».

El esquema es en el fondo muy simple. Si los políticos, apegados a sus prebendas e intereses partidarios, son incapaces de articular el clamor popular por la independencia, que se hagan a un lado y que la expresión más pura de las esencias del país lleve a cabo la tarea. Luego, bajo el nuevo escenario, ya se les dejará que vuelvan y ocupen su puesto natural. Así, una vez el espejismo toma cuerpo, lo único que queda por resolver entonces son los aspectos materiales de esta candidatura, cómo y quiénes la articulan.

Apartados los políticos y los partidos, la articulación de esta lista de «país» correría a cargo de los gurús de las asociaciones y plataformas de base más nítidamente independentistas, léase ANC, Òmnium, AMI etc. La paradoja es que se trata de entidades todas ellas inyectadas de subvención pública por los mismos partidos en el poder que ahora dicen cederles temporalmente el testigo. Y eso, se mire cómo se mire, ya huele mal, muy mal, porque su supuesta «independencia» de lo «político» no sólo no es tal, sino que, muy al contrario, han sido diseñadas desde el poder para ejercer de avanzadillas de combate y agitprop al servicio del poder. Pero no es esto lo único que huele mal. ¿De dónde piensan obtener dichas entidades los fondos necesarios para llevar a cabo su campaña electoral? ¿De los partidos políticos? ¿Del gobierno de la Generalitat? ¿Mediante una cuestación a lo crowdfunding a través de la red?

¿Y mediante qué procedimiento se elabora la candidatura? ¿Unas primarias a las que concurrirían todas las personalidades independentistas de la sociedad civil que lo desearan y a los que votarían los electores catalanes dados de alta como independentistas, a lo caucus americano? No, nada de esto. La lista, más menos, ya se conoce. Lo que se desconoce es el orden de la lista, pero esto, dado su carácter apolítico y absoluta falta de cualquier afán de protagonismos, es una nimiedad. La mano que mece la cuna podrá elaborar las candidaturas en el orden que considere más oportuno.

La nómina de «notables» que van surgiendo para rellenar la lista, por su parte, arroja también mucha luz sobre las categorías políticas, culturales, sociológicas y antropológicas sobre las que se ha construido el nacionalismo catalán, desde el pujolismo hasta el postpujolismo de hoy en día; eso que un servidor ha denominado el nacional-futbolismo, porque las categorías conceptuales con que opera tradicionalmente el nacionalismo catalán, más bien son futbolísticas que políticas. No son entonces de extrañar algunos de los nombres que aparecen entre las figuras estelares del posible nuevo sanedrín catalán: Guardiola y Piqué, por ejemplo, debidamente flanqueados, eso sí, por destacadas activistas del independentismo como la señoras Forcadell y Casals–de la ANC y Òmnium, respectivamente- y alguna que otra monja. Se barajan también nombres como Josep Carreras, Lluis Llach o Laporta… todos ellos han manifestado al parecer su disponibilidad, así como actores, periodistas y «famosos» en general, dentro del ámbito independentista. Y sin duda también, algún intelectual orgánico.

La pregunta me parece obvia: ¿Puede alguien tomarse en serio tamaña astracanada? Pues parece que sí. A uno, en su ingenuidad, lo confieso, sigue pareciéndole absurdo que para mucha gente el voto a favor o en contra de la independencia, porque de esto se trata, dependa de si concurre a las listas un entrenador de fútbol, un tenor o un cantante. Pero eso es lo que hay. Al menos si es verdad que, como indican las encuestas, las tres formaciones independentistas -CDC, ERC y las CUP-, ni juntas ni por separado alcanzarían en ningún caso los 68 escaños que dan la mayoría absoluta; y si también fuera verdad que dicha lista sin políticos podría alcanzar hasta los 75. Sobre este último dato, el de los 75, no tengo información de ninguna encuesta, por ahora.

Claro que tampoco es oro todo lo que reluce. Algún político se resiste a perder el protagonismo y ahora está contemplando, una vez más, una lista mixta de políticos y personalidades, encabezada, claro, por él. Y de nuevo tenemos el problema, que reaparece como el Guadiana y se repite como el día de la marmota: Junqueras no traga. Y vuelta a empezar. Mas tiene hasta el 2 de agosto para convocar las elecciones, y si no resuelve su futuro no creo que las convoque. Cierto que si no las convoca lo tiene muy mal, porque las propias fuerzas que ha desencadenado pueden revolverse contra él y devorarle. Pero sigo pensando que el 27-S no habrá elecciones.

dimecres, 8 de juliol de 2015

MÁS SOBRE LAS VACUNAS: CIENCIA Y SUPERCHERÍA



Lo que más sorprende, acaso por su aparente normalidad en forma de ley del silencio autoinducida, es la poca difusión que ha tenido entre los medios el debate que debiera haber generado el luctuoso suceso de la muerte del niño que contrajo la difteria, cuyos padres se negaron a vacunar porque habían leído en internet escritos de los colectivos antivacunas y que luego, al contraer su hijo la enfermedad, afirmaron haberse sentido engañados. Me estoy refiriendo, obviamente, no a la obscenidad de cebarse en plan basura en la tristeza y el dolor de unos padres que deben sentirse destrozados, sino al debate que debería haber sugerido sobre las afirmaciones de determinados colectivos y grupos contrarios a la vacunación, ahora temporalmente algo acallados, y a la horizontalidad jerárquica de la información asequible en la red, que sitúa en idéntico plano distintas posiciones sobre un mismo tema, con frecuencia indiscernible en cuanto a su solvencia para alguien que no esté lo suficientemente formado para metabolizar tal información como fraudulenta o, simplemente, como superchería.
Publicado en Catalunyavanguardista. El artículo completo AQUÍ

dilluns, 6 de juliol de 2015

EUROPA: 1 - MERKEL & CIA: 0



http://economia.elpais.com/economia/2015/07/06/actualidad/1436135820_612063.html

A CADA CUAL LO SUYO


Para que luego digan que no soy europeísta. Me acabo de recuperar de la desazón que me produjo el vergonzoso resultado del referéndum de la OTAN hace... ¿treinta años?

Al final, como se decía por aquel entonces, parodiando al actor polaco de moda por entonces y su TOTUS TUUS, resulta que sí, que TOTUS NON SUMUS "TONTUS". Como mínimo los griegos no han picado.

diumenge, 5 de juliol de 2015

PUES SÍ, VA A SER QUE NO


Aquí se dice aquello de "Siempre nos quedará París" y "Esto puede ser el principio de una gran amistad". Ambas citas de la película Casablanca. Con frecuencia olvidamos que, en ambos casos, lo que acaba llevando al autor de las citas a proferirlas es el principio de la dignidad.
 
En la misma medida que no sabemos qué fue de Rick cuando desaparece con su nuevo amigo entre las brumas matinales del aeropuerto de Casablanca, camino de la Resistencia, tampoco podemos saber cómo acabará lo de Grecia, ahora que ya sabemos el apabullante "NO" a Frau Merkel & Cia. Pero por dignidad, como mínimo hoy podemos asegurar que siempre nos quedará Grecia, y que entre tantos europeos que hemos pensado que se estaba humillando alevosamente a los griegos, hoy puede ser el principio de una gran amistad entre esta otra Europa y Grecia. Por Europa, por la de verdad, y no por este bazar persa que nos han montado los mercaderes del templo neoliberal.
 
Hoy ha triunfado la dignidad ¡Cuánto tiempo hacía!
 
 

dissabte, 4 de juliol de 2015

EL ESPERPENTO COMO FASE SUPERIOR DE LA FARSA (I de II)



Mientras aguardamos la decisión que los griegos tomarán mañana, no deja de ser chocante que, por parte de todos, pero sobre todo por parte de los que cuestionan la pertinencia del referéndum convocado por Tsipras, el resultado que arroje estará legitimado sólo si coincide con su propuesta. Vamos, que uno detecta una cierta asimetría que afecta de lleno a la propia concepción de la democracia. Esa democracia que, con gran acierto, Gregorio Morán califica hoy en su «Sabatina» de democracia envenenada. O a lo mejor, si contra su criterio se nos permite todavía un ímprobo esfuerzo de ingenuidad, que nos están haciendo trampa.

Veamos, parece bastante fácil inferir que los que se han manifestado contra la convocatoria del referéndum griego son los mismos que ahora están postulando, desde dentro o desde fuera de Grecia, el «Sí». Es decir, grosso modo, la aceptación de las condiciones impuestas a Grecia. Y que su posición contraria a la convocatoria responde a que no se trata de cosas que puedan decidirse, ya no hay nada que decidir en este tipo de menesteres, porque sin duda se consideran ámbitos no decidibles; sólo hay que acatar y punto. Y la paradoja es que si sale el «Sí» el domingo, se invocará ello no obstante el referéndum como fuente de legitimidad.

La posición del gobierno griego es en cambio muy distinta, porque tendrá que asumir el resultado, tanto si es «Sí» como si es «No». Para los otros sólo habrá servido si ratifica sus tesis: si sale el «Sí». De ahí la asimetría.

Ciertamente, cada vez me parece más acertado el término «Tecnodictadura» que utilizó Manuel Castells para referirse a esta especie de «fase superior de la democracia», una democracia cada vez más supeditada a unos imponderables que falsamente se han introducido como supuestamente objetivos y sin posible discusión, que condicionan no sólo el funcionamiento, sino el propio concepto de democracia. Se puede, por ejemplo, y ya en nuestro caso, privatizar Telefónica y colocar ahí a los propios ministros que la llevaron a cabo, o la sanidad pública; siempre sin posible retorno. Cualquiera que pretendiera hoy llevar a cabo la recuperación del carácter público de entidades privatizadas, toparía con un muro que ríanse ustedes del marasmo griego. Son las reglas del juego, nos dicen, va con los tiempos… y eso cuando no se nos recuerda que no estamos en los siglos XIX o XX, como si no supiéramos en qué siglo y año estamos viviendo…

Y dentro de estas reglas está el fingimiento democrático, el paripé. Todo, en apariencia, ha de presentar unos visos de legalidad, en la mayoría de casos elaborados Ad Hoc para facilitar dicho fingimiento. Llevamos muchos años con el paripé, pero cuando la realidad se deteriora, el paripé se manifiesta como farsa… mientras tanto se gesta el germen del esperpento. Discutamos por tonterías ya que las cosas importantes están fuera de nuestro alcance, y tomemos lo anecdótico como categoría suprema donde se dilucida el ser o el no ser del sistema.

Los derechos que no se ejercen, acaban perdiéndose, y lo peor es que cuando esto ocurre ya no queda nadie para enterarse. Eso sí, prosigamos con la farsa. Hay decenas de ejemplos que podría dar de cómo lo irrelevante adquiere condición de categoría, mientras que lo trascendente, lo relevante, queda progresivamente relegado a la condición de entelequia. Entiéndase este último término en su acepción cotidiana, no en la aristotélica, claro. Y el ejemplo que tengo ahora mismo más a mano es el prurito que les ha entrado a algunos, acaso afectados por las farisaicas fiebres de la renovación, con la farsa de la elecciones primarias para determinar quién encabezará las listas de sus respectivas formaciones a las distintas concurrencias electorales.
Se trata de un ejemplo casi paradigmático de cómo se pierde el tiempo en lo accidental a la vez que olvidamos lo esencial. Es como si –escenas a las que quien suscribe ha asistido en más de una ocasión- en un claustro de profesores de instituto, alguien propone que se vote la decisión de poner a votación una determinada propuesta. En los tiempos que se votaba algo, claro, hoy ya ni eso. Pues bien, lo de las primarias en los partidos, como ya dije en otra ocasión, se me antoja una farsa cada vez más próxima al esperpento. La farsa no se la cree nadie, pero es un trámite por el que hay que pasar; el esperpento, en cambio, consiste en creerse la farsa; en unos fingiendo creérsela, en otros creyéndosela de verdad; desde la hipocresía o desde la ingenuidad, pero ambos interiorizándola como categoría. Contra lo que pudiera parecer, el descubrimiento de la farsa no comporta por lo general su denuncia, sino su reafirmación en el esperpento como fase superior de la farsa. Hoy estamos entrando ya en el esperpento.