dijous, 30 de maig de 2013

REFLEXIONES CATALANAS: DE DERIVAS, DERROTAS Y DELIRIOS


Sirva esta entrega como entremés a lo que deberá ser la continuación de la saga Phantasmata Hispaniarum, inconclusa aún, adecuadamente reconvertida a Phantasmata Cataloniae, todavía por iniciar. La verdad, con el panorama actual se le pasan a uno hasta las ganas de polemizar. Tiempos muy poco dados a los matices y a la equidistancia, estos. Y cuando las fabulaciones se reifican y devienen categorías analíticas, cuando el criterio se supedita a axiomáticos principios que sólo admiten el "conmigo o contra mí", cuando la ficticia alternativa que se impone como realidad consumada es la elección entre dos trincheras, a cuál más hedionda, siempre, siempre, quien sale perdiendo es el espíritu crítico cuya aspiración es acercarse a la verdad.
En alguna convención catalanista durante los años cuarenta, alguien se lamentó de la «mala suerte histórica» que había tenido siempre Cataluña. Parece ser que fue Gaziel quien objetó que la mala suerte nunca es eterna. Hasta al más desafortunado  jugador de cartas le llega en algún momento su cuarto de hora de gloria. Una cosa es un jugador con mala suerte y otra, muy distinta, un mal jugador. Es decir, aquél cuya comprensión de la realidad adolece de criterios objetivos que le permitan valorar y discernir sobre su propia posición en un contexto de correlación de fuerzas. Y se preguntaba a continuación si Cataluña era un jugador con mala suerte o un mal jugador. Una pregunta que los actuales dirigentes catalanes me temo que no alcanzan ni a plantearse remotamente. Si los sentimientos se imponen a la razón y, desde este modelo, la voluntad a la realidad, entonces me temo que, volviendo al símil de los naipes, estaría muy claro que nos las tenemos con un mal jugador. En política, con el delirio.
Con buena o mala suerte, un mal jugador siempre perderá, porque no sabrá aprovecharla. Y si en lugar de comprender que lo que debe hacer es aprender a jugar, sigue atribuyendo contumazmente sus fracasos al desfavor de la fortuna, nunca llegará a ser consciente de su propia realidad y acabará alienado en sus propias fabulaciones. Me pregunto si no es éste el síndrome que padecen los actuales gobernantes catalanes.
En estos momentos, la deriva del gobierno de la Generalitat sigue una derrota impuesta por sus propios delirios. No es sólo el estado del bienestar lo que está en peligro en Cataluña, sino también  el propio estado de derecho. Como en las aventis sobre las cuales fabulaba Juan Marsé en "Si te dicen que caí". Un grupo de niños refugiándose de una realidad hostil se inventan unas fantasías que acaban substituyéndola, porque dichas fantasías, en tanto que categorías fundantes de todo posible relato, son las claves interpretativas de los hechos que ven transcurrir.
Pero Java y sus amigos, aun siendo niños castigados por una realidad gris y miserable, disponían de un sentido común -o de conservación, quizás habría que decir- del que parecen carecer estos hombrecillos metidos a prohombres de la patria catalana. Sus aventis, utilizadas como claves interpretativas de un entorno hostil, se limitaban a dar su propio sentido al transcurrir de los hechos cotidianos que observaban. Nunca a negarlos  ni, menos aún, a actuar sobre ellos aplicándoles la realidad fabulada que su ingenio había construido. Sabían, en el fondo, que pasar a la acción pretendiendo imponerse volitivamente, hubiera acabado por destruir sus bellas construcciones. No era un problema de voluntad, sino, en el fondo, de realidad. Ojalá nuestros gobernantes fueran como esos niños y se quedaran sus delirios para ellos.

LOMCE, WERT Y EL PLURILINGÜISMO PAPANATAS (II de VI)




Para empezar, hay que decir con toda claridad que uno puede hablar el inglés y no por ello dejar de ser un auténtico paleto. En Inglaterra, por ejemplo, los hay a miles. Por otro lado, la detección por parte de nuestros «sagaces» expertos educativos, de las carencias endémicas en el dominio de la lengua inglesa de un alumnado que ha estado cursando, durante más de diez años por lo general, entre tres y cuatro horas semanales de la asignatura de inglés -destinada, en principio, al aprendizaje de dicha lengua-, y la consideración de este fenómeno desde la perspectiva  de su singularidad, es algo que llama la atención. Y que desde luego, no dice mucho de nuestros expertos educativos ni de los políticos que les aúpan.
 
Podría entenderse tal perplejidad y azoramiento por parte de las autoridades educativas si estuviéramos en un sistema educativo al final de cuyo recorrido, y según el programa de estudios cursado al caso, tan alarmantes carencias se detectaran sólo en lengua inglesa. Es decir, que ante un alumnado ducho en matemáticas, lenguas propias, historia o física, debidamente reflejado en un indiscutible liderazgo en los informes PISA, se detectara que en inglés, dicho alumnado se sitúa en los niveles y puestos del ranking que, por poner un ejemplo, se encuentra globalmente ahora mismo: en el vagón de cola.
 
Pero lo cierto es que tal singularidad no existe. Desgraciadamente, las carencias en inglés son perfectamente equiparables a las de cualquier otra materia, como resultado de un sistema educativo cuyo deterioro es tan indiscutible que sólo puede negarse desde la más abyecta de las obcecaciones o desde la más sólida de las ignorancias.
 
Pero entonces, dada la tozuda realidad educativa que padecemos, e incluso asumiendo la tesis según la cual lo más importante de todo es que un alumno al concluir sus estudios disponga de un buen nivel e inglés ¿Puede argumentarse con un mínimo de rigor que las carencias en inglés se superarían impartiendo en dicha lengua otras materias? Y aun si fuera así, al menos teóricamente ¿qué tipo de desajustes en el sistema educativo comportaría tal implementación? O también ¿qué dificultades, acaso insuperables, presentaría la aplicación de este modelo? La verdad, mucho me temo que nos encontramos ante un proyecto que no supera ni la fase teórica.

(To be continued)

dimarts, 28 de maig de 2013

LOMCE, WERT Y EL PLURILINGÜISMO PAPANATAS (I de VI)


No hay mayor absurdo que la fascinación papanatas que siente el acomplejado ante el supuesto talismán que le liberaría de la condición ignorante en que se sabe sumido. Las nuevas tecnologías, entendidas como un karma recurrente y jibarizado hasta los límites de lo grosero, son uno de estos talismanes; el dominio de lenguas extranjeras es otro. Y de este último hablaremos hoy, al menos desde el enfoque que le da la LOMCE, también conocida como ley Wert.

Un tema en el que, por cierto, la derechona posmoderna parece querer competir en (supuesta) modernidad pedagógica con la izquierda vulgar ad usum, siempre al día de las últimas aberraciones pedagógicas. Me refiero a la pretensión, explícitamente desarrollada en la LOMCE, de impartir en inglés clases de otras asignaturas, para así superar de una vez el endémico fracaso hispano en lo referente al dominio de lenguas extranjeras. Un proyecto que no demuestra sino lo garrulos que seguimos siendo y que remite, sin más, al viejo chiste del genial Eugenio: en una entrevista de trabajo le preguntan al candidato "¿Domina usted el inglés?" y responde el interfecto "¡Hombre! si es bajito y se deja..."

Entendámonos, nada más lejos de mi intención que trivializar la indudable importancia que tienen hoy en día, tanto el conocimiento de las nuevas tecnologías, como el dominio de alguna(s) lengua(s) extranjeras. Otra cosa es, sin embargo, como se vaya a vehicular el recorrido para triunfar en tan loable aspiración. Y en esto, como en tantas otras cosas, el "bueno" de Wert no hace otra cosa que recoger miméticamente lo que otros proyectos educativos autonómicos ya están perpetrando. Unos proyectos que, por decirlo de alguna manera, serían algo así como si un individuo pretendiera convencernos de que ha hecho la ruta entre Cádiz y Nueva York en bicicleta, amparándose en que se pasó la travesía entera pedaleando en la sala fitness del crucero de lujo. Algo así, créanme.

Resumiendo, el proyecto consiste en introducir la enseñanza de otras materias o asignaturas en inglés, y contratando si es preciso personal (¿extranjero?) con los debidos conocimientos de la lengua de Shakespeare para poder llevar a cabo su función docente en, por ejemplo, materias tales como Biología, Filosofía, Matemáticas o cualesquiera otras. Un proyecto con el cual, por cierto, babean políticos de toda laya y jaez. En Cataluña, por ejemplo, se habla del trilingüismo; en Madrid, lógicamente, de bilingüismo. Ya dije en un post anterior que me parece una aberración estentóreamente carcajeable y digna de la más cruel de las mofas. Pero vayamos por partes y al grano.
(To be continued)

dijous, 23 de maig de 2013

¿RELIGIÓN O CULTURA RELIGIOSA?


Que a estas alturas de la película estemos todavía polemizando sobre la presencia de la religión en los planes de estudios es una clara muestra de la inmadurez cultural en que sigue inmerso este país. A derecha y a izquierda, por supuesto. Y es también un arma arrojadiza que entretiene a las respectivas parroquias mientras los verdaderos problemas siguen ahí enquistados sin que nadie muestre la menor disposición a, como mínimo, afrontarlos. En cualquier caso, y estando de moda el tema debido a la ley Wert, vayamos pues a por el tema: ¿que pasa con la religión en los programas de estudio?

Si bien el debate sobre la presencia o no de la religión en los curricula académicos es un síntoma de inmadurez cultural y una cortina de humo para desviar la atención de los auténticos problemas, no es por ello menos cierto que a su vez atestigua la grosera concepción que tienen, tanto la derecha como la izquierda, no sólo de lo que debe ser la enseñanza, sino también sobre el hecho religioso mismo. Porque una cosa es profesar una determinada religión, lo cual es un hecho individual entendido como la opción personal por un determinado credo, y otra muy distinta la religión como hecho cultural. Curiosamente, ni unos ni otros parecen reparar en este “pequeño” detalle.

Para la derecha confesional -la única que existe en España-, la presencia de la religión en los planes de estudio se entiende como la impartición de una determinada doctrina. Es decir, las clases de religión son en realidad clases de evangelización que, con mayor o menor fortuna, se llevan a cabo en centro públicos, al menos teóricamente aconfesionales, con profesorado nombrado directamente por el arzobispado de turno. En resumen, para la derecha, la religión en la escuela está para impartir doctrina.


En el caso de la izquierda, por su parte, hay que distinguir entre los planos teórico y práctico, por cierto, en franca contradicción. Por un lado, su posición testimonial sería contraria a la presencia de la religión en los planes de estudio, pero en la práctica, fue precisamente el PSOE quien entronizó la presencia de la religión en las aulas. Con matices tales como que no cuente a la hora de calcular la media en el expediente académico, pero impartida como una asignatura más y por personal nombrado por la Iglesia. Es decir, el Estado paga y la Iglesia adoctrina. Desde el plano teórico, y según el lugar del espectro en que nos situemos, el planteamiento iría desde la desaparición de cualquier contenido religioso en los curricula académicos, hasta la consideración de que la información sobre el hecho religioso ya puede encontrarse en los contenidos de materias como la Filosofía o la Historia. Que se trata de una posición algo esquizoide es evidente, ya que se postula una cosa y se practica otra. Pero ya se sabe, estamos hablando de la izquierda española, en el supuesto de que haya algo digno de tal nombre.

Y como no podía ser de otra manera, cada vez que se produce el relevo político y los recién llegados proceden a impulsar la enésima reforma educativa, la religión se convierte en el chivo expiatorio de unos y otros. Los unos, religión como impartición de doctrina, los otros, desaparición de cualquier contenido religioso.

Que esto se dé en una sociedad democrática bajo un estado de derecho constitucionalmente aconfesional es ciertamente patético. Pero que tanto unos como otros sólo entiendan la religión como impartición de doctrina, es intelectualmente descorazonador. Y eso sin entrar en las religiones “laicas” que de vez en cuando se sacan de la manga, como la famosa “Educación para la ciudadanía”.


En realidad, parece que ni derecha ni izquierda saben disitnguir entre lo que sería, por un lado, la adscricpión a un determinado credo religioso, una opción individual sin mayor trascendencia en un Estado aconfesional, y lo que, por el otro, es el fenómeno religioso como hecho cultural. La triste y cruda verdad es que, hoy en día, ni los alumnos que estudian religión, ni los que no, tienen las menores nociones, por ejemplo, de Historia Sagrada. Y en una sociedad occidental, como la nuestra, cuyo substrato cultural se fundamenta en la tradición grecorromana y en la judeocristiana, es imposible entender nada sin unas mínimas nociones sobre qué es el cristianismo y sus producciones a lo largo de la historia.

Huelga decirlo, pero insistiré en ello. No me estoy refiriendo a los contenidos de fe propios de confesión católica adoptados como credo personal, sino al cristianismo como fenómeno histórico y cultural. Y no sólo no podríamos entender la metafísica occidental, la ciencia moderna o nuestra propia historia, “cosas” que alguien acaso podría considerar propias de un intelectualismo “prescindible”, sino a mucho más, porque allí se encuentra la base, o una buena parte de la base que constituye el acervo cultural de las sociedades occidentales. Negarlo es tan grosero como sostener hoy en día que los fósiles marinos que encontramos en el Pirineo son conchas arrojadas por los peregrinos compostelanos.


Sin unas mínimas nociones del cristianismo como hecho religioso no podemos entender la pintura occidental -¿Qué nos diría el cuadro de la Anunciación?-, la música sacra, una catedral gótica o tantas otras cosas. A esto se le llama estar aculturizado, y precisamente esto es lo que les ocurre a las generaciones que se han “educado” bajo la LOGSE, hayan escogido o no la materia de religión.


El problema de la religión no es que cuente o no a la hora de hacer la media académica, sino que las alternativas sean impartirla como catequésis, como sostienen los meapilas, o su erradicación, como postula cierto laicismo grosero tan arraigado en la izquierda como los meapilas lo están en la derecha. Y claro, así nos va.

diumenge, 19 de maig de 2013

LA LEY "WERT" Y EL PROBLEMA DE LA ENSEÑANZA EN ESPAÑA



El gran problema de la enseñanza -que no de la educación- en España, no es que derecha o izquierda muerdan siempre en los sendos anzuelos que respectivamente se lanzan, como la religión o la educación sexual, y hagan de ellos el leitmotiv de sus contradiscursos. Tampoco es que haya, como predican ciertos agoreros desinformados, o bieninformados desinformadores, diecisiete sistemas educativos en España, a razón de uno por autonómía. Menos aún que los alumnos no aprendan inglés y que la polémica ahora deba ser si se han de impartir en la lengua de Shakespeare contenidos de Biología en 1º de ESO.
 
Seamos serios, nada de eso es el problema, sino una manifestación clara, en todo caso, de lo ramplones que son los políticos, lo avariciosa que es la Iglesia, lo ignorantes que son los pedagogos y, sobre todo, de los niveles de cinismo de todos ellos y de su extrema bajeza intelectual.
 
La enseñanza de la religión -o qué deberíamos entender por esto- o la educación sexual tendrán tendrán sin duda su importancia, pero que sea el campo de batalla en que ambos han acordado lanzarse sus pullas no demuestra sino que ni uno ni otro tienen el menor discurso respecto a la enseñanza y que, en cualquier caso, carecer de él les importa muy poco. Y digo de la enseñanza, no de la educación, siendo este otro síntoma del problema, la superposición de conceptos de rango distinto, donde el primero sería una extensión del segundo con dominio propio.
 
Tampoco son los supuestos y tan cacareados 17 sistema educativos. Y simplemente porque esto no es así en España. Hay unos programas y unos contenidos mínimos -el 65% hasta ahora- que si, por otro lado, resulta que no se aprenden, no es necesariamente por nada especial, sino porque, simplemente, igual que no aprenden historia de España, no aprenden matemáticas o inglés. En todo caso sí podría decirse que hay varios sistemas educativos en Alemania, pero nunca en España. Lo que sí hay aquí, eso sí, es un único sistema educativo que es una auténtica aberración. Y  también mucho desaprensivo.
 
Y en referencia a lo de impartir en inglés clases de otras materias,  por ejemplo Biología en 1º de ESO o Filosofía -o lo que quede de ella- en 1º de Bachillerato, lo dejaré de lado hoy porque estamos hablando de cosas serias. Y esto no es que sea risible, sino que es estentóreamente carcajeable y acreedor a la mayor de las chanzas. Para babero de oro, vaya que sí.
 
No. Ninguno de estos ejemplos que tanto aparecen ni otros que también se aducen son el problema de nuestro sistema de enseñanza. Nuestro problema es fundamentalmente conceptual. Para empezar, porque no parece que sepamos qué es lo que nos traemos entre manos. Un sistema de enseñanza, de instrucción pública -como debería llamársele en rigor- o educativo -como se le dice ahora, ha de tener por objetivo y función primordial la transmisión de conocimientos; remarco: función primordial. Es decir, de todo aquello que, y al nivel que corresponda, de una forma u otra y después de 25 siglos, llamamos saberes sistematizados. Y esto, ninguna ley "educativa" desde la LOGSE se lo ha planteado.
 
La LOMCE de Wert sigue rezando explícitamente que el alumno es el centro del sistema educativo -así lo viere quien lo leyere-, confundiendo groseramente objeto con sujeto -es una distinción antropológica, no filosófica, cuidado-. Como la LOGSE y la izquierda. Una concepción, por cierto, muy explícitamente cristiana; ¡claro que con estas izquierdas que nos han tocado en suerte!. El alumno podría ser el sujeto -en tanto que usuario y destinatario del sistema-, pero no el objeto ni, por ello el centro del sistema, que sería la transmisión de conocimientos. Mientras no se entienda eso, o se haga como que no se entiende, no habrá nada que hacer ni con unos ni con otros.
 
Mucho más inteligente que sus homólogas hispánicas, no en vano es laica y republicana, la derecha francesa ya se replanteó el tema en los tiempos de Luc Ferry como ministro de educación. Aquí no se enteró nadie. Y sigue sin enterarse nadie.
 
 

dissabte, 18 de maig de 2013

WERT VS MAS: DE GUATEMALA A GUATAPEOR



Hay veces en que a uno la indignación le produce un agolpamiento de ideas cuyo alborotado amontonamiento impide que fluyan con la normalidad que sería de desear. Esta mañana ha sido una de estas veces.
 
Resulta que iba uno en ruta con tiempo suficiciente como para dedicarse a la desagradable, pero necesaria tarea de escuchar algunas de las emisoras del régimen y ver qué tal respiran, qué se se cuentan, vamos... Insisto, tarea desagradable pero inevitable desde el punto de vista de la información y de la mirada antropológica que uno proyecta, tanto sobre estos, como sobre otros medios que les son opuestos. Es decir, la información no consiste, ni por asomo, en lo que digan o dejen de decir los paniaguados de Vilaweb o los energumenescos tertulianos de Intereconomía, por citar ejemplos extremos; no, de ninguna manera... La información son ellos. Y de la mirada antropológica ¿Qué decir? Otro día hablaremos.
 
Pero bueno, vayamos al grano. Escuchando hoy a las emisoras adictas al independentismo catalán, uno se ha enterado de la última cruzada lanzada por el Gran Líder Mas, esta vez contra la LOMCE, también llamada Ley Wert. Con la recurrencia propia de la consigna lanzada desde el poder, todos y cada uno de los medios adictos repetían el karma dictado para la ocasión.  Pero el colmo ha sido cuando irrumpe Mas en las ondas amenazando con convocar a toda la comunidad educativa catalana para, sin  duda bajo su liderazgo, marchar todos juntos contra la Ley Wert en defensa de la LEC (Ley de Educación de Catalunya). Realmente espeluznante. Porque la LOMCE no llega ni a la mitad de recorrido que la LEC en lo que en materia de pisoteo de los derechos profesionales y laborales más elementales se refiere.
 
A ver, en primer lugar hay que decir que a uno la Ley Wert no es que le agrade precisamente. Lo único bueno del programa educativo del PP era el bachillerato de tres años y esto es precisamente lo que han incumplido. ¿El resto? ¿Qué quieren que les diga? El decreto Gabilondo pasado por las cabezas tonsuradas y por la imperiosa necesidad de darles alpiste a los adictos a la língüicomaquia -perdón por el palabro- de uno y otro lado. Y la verdad, prácticamente nada que no estuviera ya en el citado "Decreto Gabilondo". Es decir, y hablando claro, una mierdecilla.
 
Pero es que el gobierno autonómico de Mas está impulsando ahora mismo un "Decreto de plantillas" que deja La Ley Wert como un modelo de normativa transparente y democrática. Anda que eso es difícil con un bodrio como la LOMCE ¿Verdad? Pues créanme, el "Decreto de Plantillas" de Mas lo consigue. Baste decir que dicho decreto aplica ya por su cuenta el informe de la famosa comisión para la independencia, del que ya hemos hablado aquí, en el cual se decide que en la Cataluña futuramente independiente no habrá funcionarios. Este decreto convierte definitivamente los institutos catalanes en cortijos donde el director-capataz nombrado a dedo por el señorito hace y deshace a su antojo. Y el profesorado, funcionario o interino, en la absoluta indefensión. Un auténtico modelo de administración bananera.
 
Y luego va Mas y requiere a los profesores para hacer un frente común contra la LOMCE. ¿Será una leva forzosa? ¿Frente común contra quién, Sr. Mas? La LEC le lleva a la LOMCE diez cuerpos de ventaja en materia de destrucción de derechos, así que no me venga con milongas. Ni el PP se ha atrevido a llegar tan lejos como usted en sus ansias de privatización. ¿Y pide ahora la ayuda de los que quiere suprimir? Sr. Mas, con toda franqueza, o se ha pensado usted que los profesores somos idiotas o, de no seer así, entonces es que lo es usted.


dijous, 16 de maig de 2013

II BABERO DE ORO

 
 
 


 


Se concede el babero de oro a:

LA CORTES DE ARAGÓN (premio colectvo)

Acto fundante: la creación ex nihilo del LAPAO. Efectivamente, el descubrimiento de una nueva lengua es siempre una buena noticia. Las Cortes de Aragón, con un tratamiento objetivo de la cuestión y un rigor académico que les honra, han dado con una nueva lengua que, hasta ahora, había estado, al parecer, secuestrada por el pancatalanismo. Afortunadamente, el tesón y la abnegación de los parlamentarios aragoneses promotores del LAPAO ha acabado poniendo las cosas en su sitio.  Es todo un ejemplo moral que los políticos se dediquen a lo que les corresponda, y no a combatir la crisis o los deshaucios. ¡Sí señor! con este golpe de mano, la política vuelve a ser lo que siempre tuvo que ser. Ante tan edificante acto fundante, la concesión colectiva del babero de oro está sobradamente justificada. La verdad siempre acaba resplandeciendo, aunque a veces haya que frotar con el babero para quitar la baba y pueda relucir.



 


dimarts, 14 de maig de 2013

I BABERO DE ORO




Se concede el primer premio babero de oro a la diputada por ICV en el Parlament de Catalunya:


Hortensia Grau

ACTO FUNDANTE:

Con motivo de la aparición de un informe de la comisión de expertos (SIC) creada por la Generalitat de Catalunya con el objeto de diseñar la estructura administrativa de la futura Cataluña independiente, en el cual se apostaba por la supresión de los funcionarios públicos y su substitución por contratados laborales nombrados a dedo, con excepción de los cuerpos de policía y los cargos que concedan licencias, la galardonada sólo comentó sobre dicho informe su malestar por el hecho de que no hubiera ninguna mujer en dicha comisión.

Ante la estupefacción que produce que una diputada inscrita en una formación que se autocalifica de “ecosocialista”, de izquierdas y que proviene de los antiguos comunistas del PSUC, no tenga nada que decir ante una desregulación que nos retrotrae a los decimonónicos “cesantes”, a las prácticas caciquiles y clientelares más abominables y repugnantes, y que sitúa el marco legal de la hipotéticamente futurible Administración pública catalana a los niveles de la más grotesca de las repúblicas bananeras, y en atención a que nada de esto haya conseguido llamarle la atención, se la considera merecedora del "babero de oro" y se procede a otorgarle dicho premio.

 

dilluns, 13 de maig de 2013

PREMIOS "BABERO DE ORO" (Nueva sección)



Desde “Vora la platja” nos complace anunciar la institución de los premios “babero de oro”.

Al igual que otrora se nos anunció que un fantasma recorría Europa, hoy recorre las Españas campando a sus anchas y arraigando hasta las trancas un no menos terrorífico espectro, más pertinaz que la caspa, con la secular impunidad de que han gozado siempre por estos pagos la estulticia, la ramplonería, el fanatismo, la intolerancia, la envidia, la contumacia y la insolente osadía de la ignorancia. Un espantajo, habría que decir en realidad, que como el Ave Fénix resurge fatalmente de sus cenizas, como la hidra reproduce multiplicadas cada una de sus cabezas seccionadas... O como el diablo, cuya mejor trampa es convencernos de que no existe, pero siempre reaparece.

El “babero de oro” se instituye como legítimo y merecido reconocimiento a todos aquellos sujetos, individuales o colectivos, que mediante algún acto público que les haga acreedores a tal merecimiento, puedan ser considerados, sin sombra alguna de duda, como genuinos e insignes “tontos de baba”. Un galardón simbólico que les permitirá, no menos simbólicamente, asearse de sus estultas excrecencias.

Los criterios de adjudicación serán objetivos y no deberán obedecer jamás a motivo alguno de discriminación por razones de lengua, ideología, clase social, origen territorial, sexo o cualesquiera otros que pudieran interpretarse como trato de favor a un candidato frente a otros, o a una acto fundante frente a otros.

Asimismo, “babero de oro” no juzga ni prejuzga una trayectoria determinada, sino que entiende sobre un acto fundante notoriamente merecedor del más olímpico de los desdenes y revelador de la catadura intelectual del galardonado, osea su inequívoca condición de tonto de baba.

No se considerarán, por lo tanto y bajo ningún concepto, las valoraciones y consideraciones morales que determinadas acciones puedan inevitablemente incorporar, ni los juicios morales que éstas pudieren insoslayablemente acarrear. Sólo se considerará pues, y sin más, la condición estulta que intelectualmente resulte inherente al acto fundante objeto de consideración.

Anunciamos la próxima apertura de una sección denominada “Galería de baberos de oro”, donde los galardonados con tal mérito constarán junto al acto fundante que les ha hecho acreedores a tal distinción.

La concesión de los premios “babero de oro” no está sujeta a periodicidad ni secuencia temporal alguna. Cada vez que un acto fundante se considere como eventual merecedor al “babero de oro”, se valorará debidamente y, si procede, se adjudicará. En el más que probable supuesto de que la inevitable concurrencia fuerce un proceso de selección, el dictamen será inapelable y ningún preseleccionado podrá reclamar derecho alguno al premio.

Se aceptará la inclusión de candidatos al “babero de oro” por parte de los pacientes lectores de “Vora la platja”, siempre con la debida salvaguarda que, de acuerdo con estos estatutos, compete a este blog en lo tocante a la eventual concesión del galardón. “Vora la platja” se reserva también el derecho a, en caso de duda, publicar en este mismo blog un “babómetro” a fin de que los pacientes seguidores de este blog puedan votar a su tonto de baba favorito.

Se excluye explícitamente la concesión retrospectiva de cualquier “babero de oro”. La inclusión de este precepto obedece exclusivamente al inabarcable volumen de trabajo que la extraordinaria profusión de tontos de baba entre los personajes públicos del país inevitablemente requeriría.

Ello no obstante, y en atención al entrañable acto fundante, ya muy lejano en el tiempo, que desencadenó la concepción y gestación del “babero de oro” ejerciendo de auténtica fuente de inspiración, se procede, excepcionalmente, a nombrar “babero de oro honorífico” y auténtico “Primus inter baberus aureus” al


Subcomisario Amedo

en la consideración y reconocimiento que merece el siguiente acto fundante:


Con motivo de una viaje cuyo objetivo era la contratación de un sicario portugués por parte de los servicios de inteligencia (SIC) de la policía española, y alojado en un hotel donde se cerró el trato, pagó la factura de su habitación con su tarjeta de crédito personal. Al parecer, se había fundido el metálico destinado al pago en un casino el día antes.

dijous, 9 de maig de 2013

HACIENDO AMIGOS: MAS Y SUS EXPERTOS EN SINVERGONZONERÍA



Que Mas no pasará a la historia por sus capacidades empáticas parece evidente. Hasta algunos de sus acompañantes en tan empecinado camino hacia el solipsismo, empiezan a experimentar la misma sensación que embargó a los asistentes al desfile del emperador bobo inmortalizado por Andersen. Sí, aquél que creyéndose portador del más suntuoso de los ropajes, se estaba paseando en realidad desnudo sin que ninguno de sus aduladores cortesanos se atreviera a llevarle la contraria.

Pero lo de sus expertos es que ya riza el rizo. O cierra el círculo, que viene a ser lo mismo. Ahora resulta que la comisión creada para diseñar el modelo del nuevo estado catalán independiente, ha emitido un informe en el que propone la eliminación de todos los funcionarios, condición que quedaría reservada solamente para la policía, las autoridades y los que otorgan licencias -licencias de ITV, supongo, para que Oriolet tenga trabajo fijo-.  Así que ya lo saben ustedes, en la nueva Cataluña independiente nada de funcionarios parásitos. Sólo los que pegan y los que trincan. Que para explicar física o filosofía, o para operar en el quirófano, sirve cualquier pringao. A eso se le llama "haciendo amigos".

La verdad es que uno ya no sabe si es que van sobraos o es que son tontos de baba. Me inclinaría más bien por lo segundo. Pero en cualquier caso, y si tenemos en cuenta que en educación y en sanidad están ya empezando a aplicar el programa, lo cierto es que asoma con claridad meridiana el modelo de estado que mora en tan preclaras y patrióticas mentes: el estado chiringuito. Es decir, la república bananera catalana o la mentalidad botiguera pensando el estado... ¡Ahí es nada! Y ellos, claro, instalados en el pulvinar nacional-pesebrista, que se lo han currao de verdad.

Tendría gracia, pensaba ayer mientras leía la noticia en "El País", que ahora se sacaran de la manga un macrocontrato con la United Fruit que se firmaría inmediatamente después de la proclamación de independencia. Claro que luego pensé que si no sería ya lo de Barcelona World una United Fruit reciclada. Si es así, se entiende por qué se pretende que los policías se sientan satisfechos. Por cierto ¿Algún amable lector sabe algo de Barcelona World? ¿Alguien se acuerda de aquel "golpe maestro" de Mas dándole en todo el morro a Esperanza Aguirre por la afrenta de Eurovegas? Un servidor tampoco.

Los "comisionados", hay que saberlo, se llaman Francisco Longo, Carles Ramió, Joan-Ramon Rovira y Josep Valor. Desde luego, valor sí que hace falta para alardear con tamaña desfachatez. Me recuerdan al ínclito Terricabras cuando proponía que los profesores dejaran de ser funcionarios... menos los de universidad. ¿Adivinan dónde daba él clases? La verdad, he de reconocer que uno ha de contenerse mientras escribe para evitar entrar en lo soez. ¿Cómo es posible que todavía haya imbéciles que babeen ante semejantes tunos?
Eso sí, lo mejor, el premio babero de oro, ha sido para Iniciativa per Catalunya, cuya diputada Hortensia Grau se ha quejado de que en tan egregia comisión no hubiera ninguna mujer. Este es el único comentario que le ha merecido el informe. Premio, pues, "babero de oro" para ICV y su brillante diputada. Se lo han ganado.

dimarts, 7 de maig de 2013

CUANDO RUGE LA NIBELUNGA


Las condiciones económicas que Alemania está imponiendo a países como Grecia, Portugal, Italia o España son más duras que las que se le impusieron a la propia Alemania después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Y aquí no hay Plan Marshall. No estaría de más que lo tuviera en cuenta de vez en cuando esa señora con memoria histórica de pez antes de impartir lecciones de moral luterana y de austeridad.

No sé como hubiera podido ser la Unión Europea bajo otras circunstancias, pero lo cierto es que la de hoy es la de los mercaderes. Una simple unión monetaria sin autoridad política pensada exclusivamente para negocio de los bancos. El Banco Central Europeo no presta dinero a los Estados, sino a los bancos particulares. Algo inédito en cualquier otro lugar del mundo, ya sea Liberia o los Estados Unidos. Y un euro sobrevalorado porque le interesa a Alemania, que dicta la política monetaria que más le conviene y que así puede comprar a precio de saldo el Lebensraum que tantas veces había intentado en vano conquistar militarmente.

Nadie está libre de culpa en esta crisis, pero las acusaciones de gandules y despilfarradores que, implícita y explícitamente, se vierten contra los países meridionales son, cuando menos, cínicas. Sí, es verdad que aquí la corrupción ha campado a sus anchas sin el menor escrúpulo, pero también lo es que el gran negocio lo han hecho los alemanes. O sus bancos, para ser más exactos.

Para empezar, habría que recordar que ni en los peores tiempos de ZP la deuda pública española fue un problema. Con ello no estoy justificando ni las corruptelas ni el putiferio que se organizó con los astronómicos dispendios de ayuntamientos corruptos e irresponsables, de autonomías delirantes y de un estado decrépito reconvertido en inmobiliaria. Pero aún así, España no tenía un problema de deuda pública. No debemos olvidarlo, sobre todo ahora que se le exige y se le impone a la cosa pública una dieta de adelgazamiento que, sin más, lleva a la pura y simple muerte por desnutrición. El problema vino por la deuda privada. Esa deuda  que se está enjuagando con dinero público, generando una deuda soberana que, ahora sí, ha alcanzado niveles insostenibles.

Lo de siempre, los beneficios de los bancos cuando las vacas gordas, son para ellos, y el Estado que simplemente deje hacer; pero sus pérdidas cuando llegan las vacas flacas, entonces sí, que venga el Estado y les inyecte dinero público. Eso es el libre mercado: la ley del más fuerte.

No sé si, como dice Revilla, habrá vida más allá del euro. Lo que sí sé es que dentro del euro, no. A los únicos que les interesa el euro hoy en día es a los alemanes, por eso seguimos en él... sin solución de continuidad. Y encima la nibelunga rugiendo como la marabunta.